¿Malas vibraciones?
Uno de los temas más controversiales en la higiene del trabajo es el de las vibraciones transmitidas al cuerpo humano, debido a que no existen estudios concluyentes que relacionen causa y efecto entre la exposición a las vibraciones y los síntomas presentados. Y es que estas alteraciones suelen actuar junto a otros factores como la elevada tensión mental, el ruido y las sustancias tóxicas presentes en un ambiente laboral.
Sucede en ocasiones que existe poca profundidad en el manejo del tema por falta de profesionalidad e interés, y también una baja demanda de estudios técnicos que enriquezcan el conocimiento de este fenómeno.
Con frecuencia el cuerpo humano está sometido a efectos de las vibraciones, es decir a los movimientos oscilatorios que pueden estremecer todo el cuerpo o ser focalizados a una parte de él, por ejemplo, a un músculo específico por el masaje vibratorio al cráneo cuando nos lavamos el cabello.
La vibración local es muy usada en el deporte, peluquerías, barberías y en la terapéutica de rehabilitación para algunas enfermedades; su beneficio radica en que la frecuencia es baja, por debajo de 20 hertzios.
Valoremos que la corriente alterna que llega a nuestros hogares es de 60 hertzios o ciclos y cuando por equivocación nos ponemos en contacto con ella nos produce una vibración o sacudida que se asimila según la mayor o menor tolerancia individual del afectado.
El masaje terapéutico aplicado por nosotros mismos o por un personal calificado de la salud origina movimientos oscilatorios que traen beneficios, como incremento de la circulación de la sangre, relajación muscular y antiestrés. También los estímulos eléctricos y la magnetoterapia para tratamientos de fisioterapia ocasionan ese efecto.
Vibraciones, ¿cómo se originan?
Las vibraciones se definen como movimientos oscilatorios de un cuerpo alrededor de un punto de referencia y pueden producirse como efecto del funcionamiento de una máquina o un equipo. Su intensidad se mide mediante un vibrómetro, instrumento que determina la aceleración, velocidad y desplazamiento en metros por segundo (m/seg).
La alta frecuencia (de 20 a 1000 Hz) puede ser producida por herramientas manuales rotativas o alternativas; eléctricas, neumáticas o percutoras tales como molinos, pulidoras, lijadoras, motosierras, martillos picadores; rompe hormigón, martillos neumáticos, taladros, caladoras, sierras, remachadoras.
Si es baja (de 1 a 20 Hz), la ocasionan vehículos de transporte de pasajeros o de mercancías, equipos industriales como montacargas, carretillas, etc.; puentes grúas, trenes, tractores y maquinarias agrícolas, y vehículos de obras públicas.
Cuando es muy baja (menos de 1 Hz) pueden causarla aviones, trenes, barcos, automóviles.
Efectos sobre el organismo humano
De acuerdo con la frecuencia de la vibración, se presentan diversos efectos sobre el organismo.
Cuando es alta puede provocar lesión en las articulaciones —ejemplo, huesos de las muñecas— con dolores y limitaciones en los movimientos (estas afectaciones degenerativas se pueden observar en las radiografías); y trastornos vasculares en las manos, principalmente con sensación de falta de sensibilidad en los dedos, y trastornos digestivos.
Como efectos de la frecuencia baja se presentan dolor en la espalda baja —conocido por lumbago—, hernias discales y otros malestares en el nervio ciático, que pueden incrementarse por alteraciones posturales o malos hábitos en el manejo de algún instrumento; alteraciones del equilibrio y trastornos de la visión por resonancia.
Si la frecuencia es muy baja, ocasiona mareos —afecta el oído medio— con disminución de la audición y en algunos casos hasta sordera por ruidos intensos; vómitos y otras alteraciones del sistema nervioso central.
Medidas de control
Acerca de las necesarias medidas de control, se recomiendan:
- Atenuar la transmisión de las vibraciones colocando manijas o asas de material elástico o absorbente de las vibraciones.
- Reducir el tiempo de exposición, con pausas aplicadas de igual forma a las utilizadas para el control del ruido.
- Uso de guantes, cinturones, plantillas de calzado y muñequeras antivibracionales.
- Establecer procedimientos para mantener caliente las manos del trabajador.
- Enseñar la forma de asir la empuñadura de las herramientas, que debe ser con la menor fuerza que permita ejecutar el trabajo.
- Indicar señales ordenativas de los equipos de protección personal que deben utilizarse.
Los organismos del Ministerio de Trabajo deberán establecer sistemas de vigilancia epidemiológica.



