Coros por la solidaridad

El entusiasmo de los cantores del New York Labor Chorus  y del Eco melodioso, se fundió en el lenguaje universal de la música
La música hermana pueblos, tiende puentes, derriba murallas, rehace, compone, consuela, inspira… De esto y más fuimos testigos el sábado en la sala Indio Naborí del edificio de la CTC cuando el entusiasmo de los cantores del New York Labor Chorus (Coro Sindical de la Ciudad de Nueva York) y del Eco melodioso, se fundió en el lenguaje universal de la música.
 
El programa, originalmente concebido para alternar tres números, quedó sobrepasado por el deseo de cantarse (uno a otro) lo mejor de sus respectivos repertorios.
 
La coral Eco melodioso fue creada en 1981 por iniciativa de su actual directora Ángela Herrera. La integran una veintena de las mejores voces de su “hermano” mayor, el Coro Gigante de la CTC, también rectorado por Ángela. En sus 30 años de existencia ha conseguido consolidarse como una de las mejores agrupaciones de aficionados de su tipo en el país.
 
El coro sindical (NYLC) fue creado en 1991 y desde entonces tiene el propósito de divulgar, a través de la música, la historia de las luchas por la justicia social y económica a los pueblos del mundo. Lo integran 75 cantores de 20 sindicatos. Sesenta y cuatro viajaron a Cuba. El coro se presenta habitualmente en piquetes de huelguistas, convenciones sindicales, escuelas, iglesias y universidades.
 
Invitado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), durante su estancia en la Isla intercambió con Digna Guerra y los coros Nacional de Cuba y de Cámara de Matanzas. También con la comunidad del Centro Memorial Martin Luther King, la Compañía de teatro infantil La Colmenita y la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch.
 
Razones para un viaje
“Hemos venido para demostrar que los trabajadores del mundo somos mucho más cercanos que lo que algunos piensan, y para dejarles nuestro mensaje de paz, solidaridad y fraternidad”, comentó Barbara Bailey, presidenta del NYLC.
 
“Hace como 5 o 6 años tratamos de venir —añadió Robert Greenberg (Bob), vicepresidente—. En aquella ocasión, luego de un año de lucha con el Departamento de Estado, finalmente nos dijeron que no. Ahora lo intentamos nuevamente y, aunque tardaron algunos meses, conseguimos venir. La experiencia ha sido inspiradora.
 
Cuando salimos de Estados Unidos éramos buenas personas, pero hoy somos mejores. Allá nos espera una lucha fuerte, el gobierno y la derecha atacan mucho a los sindicatos, y este viaje nos ha permitido cargar las baterías”, afirma Jana Ballard, la joven directora musical del NYLC. La música de ustedes la llevaré conmigo y se la enseñaré también a mis alumnos de nivel preuniversitario.
 
“Como músico creo que la mejor forma de combatir el bloqueo de Estados Unidos a Cuba es continuar con estos intercambios culturales mientras llega el momento de derribarlo”.