Poemas a poetas

Roberto Fernández Retamar reúne sus versos, escritos a lo largo de medio siglo, en que rinde tributo a otros poetas

“Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía”. Tan sugestiva definición aparece en un breve poema, titulado, precisamente, “Qué es poesía”, que ahora ha sido incluido en un singular cuaderno. Un libro que es como un permanente tributo a la poesía y a los poetas. Se trata del volumen titulado De una pluma de faisán (Ediciones Almargen, Editorial Cauce, Colección Narciso, 132 pp), que firma una de las más auténticas y representativas voces de las letras cubanas de entre siglos, Roberto Fernández Retamar.  

Con una esmerada edición a cargo de otro poeta, Nelson Simón, y logradas ilustraciones de cubierta e interiores de Miguel Ángel Couret, se agrupan en este cuaderno medio centenar de poemas, escritos a lo largo de cinco décadas de ejercicio lírico, que abarcan desde 1950 hasta el año 2000. Hermosa colección de textos, en que un poeta se refiere a poetas de otras épocas, otras latitudes, otras tendencias, otros estilos, otros credos, otras escuelas…  

De una pluma de faisán se abre con un fragmento del libro Elegía como un himno (1950), dedicado a Rubén Martínez Villena, y se cierra con “Tumbas y mar” (199-2000), para el chileno Volodia Teitelboim. Entre uno y otro, aparecen textos inspirados en creadores clásicos de la literatura universal –Garcilaso, Sor Juana Inés de la Cruz, San Juan de la Cruz…--, en indudables paradigmas de las letras cubanas –José Martí, Eliseo Diego, José Lezama Lima…—  y en algunos de sus contemporáneos del mundo –Roque Dalton, Juan Gelman, Thiago de Mello…   

He aquí uno de los poemas reunidos, un jocoso soneto titulado “A Nicolás”, fechado en 1972 y escrito para el Poeta Nacional en ocasión de su setenta aniversario:

Cuando yo era muchacho, “Nicolás
Guillén” me era una música asombrosa,
Una voz algo pólvora, algo rosa,
Un rostro dibujado –y mucho más.

Luego fui grande –es un decir--, y las
Tareas de la historia, grave cosa,
Me concedieron la labor honrosa
De trabajar unido a Nicolás

--Libros, Crisis de Octubre, reuniones,
¡Tantas cosas vividas en común!--:
Hoy, tras setenta duras ilusiones,

Al entrañable Nicolás Bakongo
--Amigo fraternal, maestro--  dejo un
Soneto donde el alma entera pongo.

Galardonado, entre otras distinciones, con el Premio Nacional de Literatura en 1989, Roberto Fernández Retamar (La Habana, 1930), además de la poesía, ha cultivado el ensayo y ha ejercido la docencia universitaria. Su extensa producción lírica está conformada, entre otros poemarios, por Patrias (1952), Vuelta de la antigua esperanza (1959), Con las mismas manos (1962), Que veremos arder (1970), Cuaderno paralelo (1973), Juana y otros poemas personales (1981), Aquí (1995), Versos (1999) y Poesía nuevamente reunida (2009).

Su prosa reflexiva ha estado centrada, fundamentalmente, en dos temas de enorme alcance y trascendencia: la vida y el pensamiento del Héroe Nacional José Martí y las coyunturas y los desafíos a que se enfrentan los pueblos de Nuestra América ante la dominación extranjera. Y así lo confirman títulos como Calibán (1971), Para una teoría de la literatura hispanoamericana (1975), Introducción a José Martí (1978), Algunos usos de civilización y barbarie (1989), Todo Calibán (1995) y Cuba defendida (1996).

Con la publicación del cuaderno De una pluma de faisán, los lectores tendrán ocasión de acercarse a una lúcida y coherente colección, con poemas, concebidos durante medio siglo de fructífero empeño. Textos que confirman los valores del discurso lírico de Roberto Fernández Retamar en el panorama de la literatura cubana contemporánea. Mas, igualmente, un libro revelador de afectos, gratitudes, tributos, deudas, compromisos… Páginas de un poeta que, desde la misma poesía, rinde homenaje a otros poetas.