Alimentación: asignatura pendiente

La realidad es muy cruda y dolorosa. Cifras conservadoras, dadas a conocer por la FAO, fijan en cerca de mil millones el número de personas padecen hambre en el mundo

Por decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), hoy se celebra el Día Mundial de la Alimentación, en medio de varias crisis que han precisado a buena parte de la población del planeta a protestar airadamente y mostrar la indignación en las calles de ciudades principales, como Nueva York, Madrid y otras.

Con el mayor de los optimismos, la FAO estableció como lema central de la jornada “Precios de los alimentos: de la crisis a la estabilidad”. Lógico resulta llamar la atención por el costo cada vez más alto de los productos alimentarios en el mercado internacional, pero hablar de estabilidad en estos tiempos es tan idílico como enviar una misión espacial tripulada al planeta Marte.

La propia organización, al argumentar, evoca que “entre el 2005 y el 2008, los precios mundiales de los alimentos básicos alcanzaron sus máximos valores en 30 años. Durante los últimos 18 meses de dicho período, el precio del maíz aumentó 74%, mientras que el de al arroz se multiplicó y aumentó un 166%”.

Acota que “en más de 20 países se registraron disturbios relacionados con los alimentos”. Y agrega que en el 2010 los precios de los cereales se dispararon y aumentaron un 50% y continuaron incrementándose en 2011”.

La realidad es muy cruda y dolorosa. Cifras conservadoras, dadas a conocer precisamente por la FAO, fijan en cerca de mil millones el número de personas padecen hambre en el mundo, y está estimado un crecimiento de esa cifra a partir, sobre todo, del aumento de la población mundial a 7 mil millones desde este mes de octubre.

Analistas plantean que en el planeta se producen alimentos suficientes para todos. ¿Qué ocurre entonces? Por untado están los altos precios y por otro, las crecientes desigualdades sociales. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Piense solo en el Cuero Africano, en total estado de hambruna, donde mueren todos los días decenas de personas, entre ellas niños, por desnutrición y hambre.

Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidades, en un mensaje con motivo del Día Mundial de la Alimentación, instó desde Nueva York a los dirigentes de países ricos y pobres a invertir "la energía y los recursos necesarios para ganar la batalla contra el hambre" y conseguir así el primero de los Objetivos de desarrollo del Milenio.

La desnutrición se puede evitar, señaló, y como ejemplo negativo citó la hambruna que actualmente padecen más de 13 millones de personas en el Cuerno de África. A su juicio, la sequía no tiene por qué convertirse necesariamente en hambre ni debe permitirse jamás que ello ocurra, "ni por fallas del sistema ni por el tipo de privación deliberada que vemos en las zonas controladas por Al-Shabaab”, resaltó.

Ban Ki Moon propuso apoyar a los pequeños agricultores, crear redes de seguridad alimentaria y desarrollar políticas para paliar la volatilidad de los precios, entre otras medidas.

Pero todo queda en palabras. Falta la voluntad política y gubernamental para resolver definitivamente el problema. En cumbres mundiales, con participantes bien alimentados, se proponen medidas y adoptan acuerdos que caen en saco roto y jamás se hacen efectivos.

¿Qué se celebra entonces? ¿La alimentación en el mundo o la carencia de ella en muchas partes? Es una jornada de dolor y luto. Mejor sería llamarle, como he afirmado en otras ocasiones, Día Mundial de la Lucha contra el Hambre.

Cuba avanza

Cuba, nación pobre, con pocos recursos naturales y bloqueada desde hace más de 50 años por la mayor potencia imperial del mundo. Los Estados Unidos de Norteamérica, hace notables esfuerzos para garantizar los alimentos básicos a su población.

En ese sentido, incrementa las producciones de granos y otros productos para disminuir la dependencia del mercado internacional y desarrolla proyectos e iniciativas en las áreas agrícolas. La aplicación del Decreto-Ley 259, el cual posibilita la entrega de tierras ociosas en usufructo, para producir, ha sido un paso decisivo en ese empeño.

Prefiero reseñar las valoraciones al respecto hechas por Marcio Porto, representante de la FAO en Cuba, contenidas en entrevista concedida a la agencia de noticias Prensa Latina, con motivo del Día Mundial de la Alimentación.

El avance de múltiples proyectos y las experiencias inéditas en la agricultura urbana y suburbana, son algunos de los resultados que lo motivaron a asegurar: Cuba avanza hacia la independencia alimentaria.

”Conocedor de los tantos obstáculos que debe sortear el país, desde el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos hasta el impacto de la crisis financiera global, Porto reconoció que prevalece la "voluntad política" del Estado para llevar adelante importantes programas agrícolas.

”Víctimas de catástrofes naturales, conflictos armados o insuficientes políticas gubernamentales, 32 países necesitan hoy ayuda alimentaria internacional, "pero Cuba no está entre ellos", apuntó.

”En contraste, Porto destacó el liderazgo de Cuba en la agricultura urbana y suburbana, experiencia que "la FAO pretende utilizar y expandir a otros países".

”A veces, dijo, las desgracias traen soluciones y beneficios, y para mí la agricultura urbana es un ejemplo claro.

”Recordó cómo el período especial (tras la desaparición del campo socialista) obligó a la población a producir lo más cerca posible de sus casas, "y esto le dio un impulso muy grande a esta actividad en el país".

”Es un tema en el que Cuba tiene experiencias para exportar, los cubanos son respetados por sus conocimientos y capacidad de hacer mucho con poco, acotó.

”Al valorar las medidas adoptadas por el Estado en los últimos años dirigidas a impulsar el desarrollo agrícola, entre ellas la descentralización y la entrega de tierras ociosas en usufructo, Porto consideró que son un fuerte estímulo para la agricultura familiar.

”En mi opinión, apuntó, Cuba está entrando en la fase de la Agricultura Familiar y eso es muy importante para la FAO, pues esta modalidad es una prioridad para la organización y es en ese núcleo que se explotan las pequeñas áreas.

”Estas medidas, añadió, nos dan la oportunidad de seguir de cerca un experimento interesante, encaminado a promover la migración de la ciudad al campo y lograr la estabilidad en esa región, cuando la tendencia mundial es migrar en sentido contrario, en detrimento de la agricultura.

”Porto resaltó, además, la iniciativa del desarrollo de la mini-industria local, que "es la complementación a la producción rural descentralizada" y promueve la elaboración de alimentos competitivos y de calidad.

”A la par, dijo, permite evitar pérdidas post cosechas resultantes del deterioro de los productos agrícolas y pecuarios.

”El funcionario de Naciones Unidas informó que actualmente la FAO lleva adelante 29 proyectos en Cuba que abarcan todas las provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud, en los cuales "básicamente aportamos tecnologías e insumos".

”Entre los programas que realizan de conjunto con otros países u organizaciones internacionales, mencionó el encaminado a la recuperación del sector pecuario, impactado por los huracanes Gustav y Ike, y al rescate de la producción de alevines.

”Porto destacó el apoyo al programa nacional de control de la anemia en niños de cero a cinco años de edad y embarazadas, implementado de conjunto con varias instituciones cubanas e internacionales como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

”Colaboran, además, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y el Programa Mundial de Alimentos.

”El representante de la FAO comentó también la participación en microproyectos comunitarios a partir de la modalidad Telefood, que permite entregar hasta 10 mil dólares para sufragar el suministro de semillas, piensos, animales, herramientas manuales y otros materiales para labores en el campo.

”Estamos complacidos con los resultados de estas colaboraciones, remarcó Porto.

”La FAO brinda asistencia técnica para impulsar el desarrollo agrícola y la producción de alimentos, dijo, y "los cubanos son muy receptivos por su alto nivel cultural y la buena utilización que hacen de los recursos de la cooperación".

La alimentación para gran parte del mundo sigue siendo una asignatura pendiente.