Cuba cumple compromiso para preservar su patrimonio

El representante regional de la UNESCO inaugura nueva Escuela de Oficios para la Restauración

Herman van Hooff, director regional de la de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para América Latina y el Caribe, dejó inaugurada una nueva sede de la Escuela de Oficios para la Restauración, en Trinidad, villa Patrimonio de la Humanidad junto con su Valle de los Ingenios, desde 1988.

El representante de la institución mundial señaló que los sitios del patrimonio mundial requieren una intervención y una atención particular y cuando un estado –en este caso Cuba- inscribe un sitio en esa lista, asume al mismo tiempo el compromiso de tomar otras medidas necesarias para su gestión y su conservación.

Van Hooff precisó que la escuela taller es un elemento fundamental en este deber porque forma a jóvenes en los oficios tradicionales de conservación y construcción y ellos son quienes van a aportar en un futuro a la gestión y conservación del patrimonio mundial que también se puede combinar con nuevas tecnologías; la trasmisión de los conocimientos tradicionales de una generación a otra es fundamental.

Trinidad, recordó, constituye uno de los testimonios arquitectónicos y urbanos más importantes de Cuba y de América Latina, con una convergencia ambiental no alterada en el transcurso de los años, que dotan a la ciudad de una unidad expresiva, un marcado sentido del tiempo y del lugar.  Por su parte, las viviendas existentes en el Valle de los Ingenios son exponentes de antiguas construcciones vinculadas a actividades económicas especialmente con la fabricación de azúcar.

El centro adscrito a la Oficina del Conservador de la Ciudad, es una de las cinco instituciones de su tipo en el país y responde a la necesidad de formar obreros y otro personal calificados en técnicas de restauración con el empleo de métodos tradicionales, en este caso en especialidades de albañilería, herrería, carpintería, cerámica y albañil yesero.

La Escuela de Oficios lleva el nombre de Fernando Aguado Rico, oriundo de Casilda, localidad trinitaria, quien fue el precursor de la enseñanza técnico-industrial en Cuba. Cuenta con una matrícula de 65 alumnos, seis aulas, laboratorios de computación y para el estudio de materiales de construcción y talleres para las materias que imparte además de un polígono de enseñanza.

Estudiantes y profesores, junto con la Empresa de Restauración y Conservación de Monumentos de Trinidad, intervinieron en la ejecución del nuevo centro que sustituye a otro pequeño existente desde hace una década.  
     
Alumnos de esas especialidades han participado en restauraciones importantes como la capilla del Cementerio Católico de la Villa, una vivienda reconstruida con la técnica de embarrado (paredes de arcilla y arbustos) y otros proyectos como la restauración de un parque y una fuente hecha a base de moldes.

Según expresó Jesús Jorge Fernández, director del centro, tras la formación en técnicas constructivas tradicionales los egresados están en libertad de incorporarse a la Empresa de Restauración o elegir otras formas de empleo. La institución realiza coordinaciones para a partir del próximo curso reincorporar la categoría de técnico medio a la que pueden acceder los obreros calificados formados en ese lugar.