Béisbol cubano

Un techo con dos divisiones

Una propuesta de cambio de estructura para nuestras series nacionales, que consiste en crear dos divisiones de ocho equipos

No hay verdades absolutas ni camisas de fuerza en el deporte. Y mucho menos en el béisbol. A solo una semana del inicio de la 51 serie nacional cada vez son más fuertes los argumentos para pensar, con la inteligencia de todos, cómo elevar el techo de la pelota cubana, pero sin agujeros y con la pasión y premura que amerite el tema.

No precisamente por las últimas derrotas en la arena internacional —preocupantes también—, se impone un cambio de estructura en nuestros clásicos beisboleros, sino por la propia salud competitiva del mayor pasatiempo de los cubanos, diagnosticado hace más de un quinquenio con síntomas graves de enfermedad, con excepción de los gustados play off.

Del cúmulo de propuestas que hemos recibido, tanto de especialistas y profesores del deporte, aficionados, peloteros y directores presentamos una fórmula en la que se conjuga calidad, representatividad, espectáculo y rivalidad, cuatro ingredientes imprescindibles para el torneo más seguido de la Isla.

Mirando a nuestro alrededor  
Las experiencias de los mejores certámenes beisboleros locales del mundo muestran aristas interesantes. La Liga profesional japonesa cuenta con 12 equipos, distribuidos en dos ligas (Central y Pacifico) y su campeonato abarca como promedio 6 meses y medio: abril-octubre. En la propia Asia, los sudcoreanos organizan su lid con ocho selecciones en similar fecha a los nipones. Ambas se definen en series cortas o play off.

En América, el paradigma de las Grandes Ligas de Estados Unidos está compuesto por 30 conjuntos, divididos 16 en la Liga Nacional y 14 en la Liga Americana, los cuales celebran 163 partidos en el calendario regular. En Dominicana apenas se juega la liga invernal con seis elencos, casi idéntico a Venezuela con ocho formaciones. En México se juega bastante, pero lidera la Liga del Pacífico con ocho escuadras.

Lo nuestro sin temores
En la estructura actual de nuestro campeonato 17 equipos resultan excesivos, pero renunciar al principio de territorialidad desde el inicio pudiera ser contraproducente para el desarrollo de cada territorio. En la propuesta que esbozo ubico a 16 conjuntos (sin Metropolitanos) para la primera serie con nueva estructura. Todos comenzarían jugando hasta completar 45 juegos (3 vs. contra cada uno). De ahí solo quedarían la mitad para una Primera División, en tanto los restantes conformarían un segundo apartado.

Los clasificados al grupo de élite tendrán derecho a escoger, si así lo desean un mínimo de 3-4 refuerzos para la segunda parte de la campaña de 42 juegos más (6 vs. cada selección). A los play off solo pasarían los cuatro primeros puestos de esa Primera División en semifinales cruzadas al mejor de siete desafíos, sin importar occidente u oriente.

Luego del corte hecho, se continuará jugando en la Segunda División, con el incentivo de que los dos primeros lugares accederán al siguiente año al grupo de los ocho mejores que entonces iniciarán la Serie Nacional en la Primera División, mientras los dos últimos de la campaña anterior bajarían al escalón más abajo a volverse a ganar el ascenso. Ese procedimiento se repetiría año tras año. En total se celebrarían 84 pleitos sin contar las finales.

Tendríamos así a la par dos certámenes (con el mismo dinero que se emplea ahora, aunque puede haber diferencia en alojamientos), pero arriba estarían concentrados siempre los mejores equipos y peloteros (se permitiría siempre un refuerzo mínimo antes de empezar la justa que se escogería públicamente), mientras los de abajo tendrían la posibilidad de ascender a esa cima si su calidad se los permite.

El juego de las Estrellas pudiera hacerse a mitad de la campaña con un enfrentamiento entre lo mejor de cada División, lo cual daría más emotividad y entrega, ya que será el momento de lucir todas las potencialidades para la afición, en tanto los “sembrados” en la elite no querrán perder con los que intentan ganarse el puesto.

Las estadísticas (importantes, pero no determinantes) serían llevadas en cada División y apenas variarían en comparación a las actuales, pues serían solo seis juegos menos que lo que efectuamos hoy. A todo lo anterior, habría que sumar una vez concluida la Serie Nacional, si las condiciones económicas del país lo permiten, una Liguilla más reducida o torneo Selectivo con no más de seis formaciones, lideradas por los cuatro primeros puestos de la Serie Nacional y dos formaciones más confeccionadas por el rendimiento de los jugadores.

En fin, de lo que se trata es de otra idea con la que se puede o no coincidir, pero en función de mejorar la salud de nuestro béisbol.

Comentarios

Saludos a todo el colectivo y

Saludos a todo el colectivo y en especial a usted ya que escribe bastante claro y sin miedo , empecemos con lo de los 8 equipos jajaja pero para cuando empezamos para cuando industriales logre clasificar o esperamos 3 años más ,porque no arrancaron desde ahora sin industriales sabe porque estaría el beisbol aun peor no lo vería casi nadie así que esa de los 8 equipos quítenla que no sirve.
2-jugar jugadores en otras ligas jamás volverían a jugar aquí quítela que no sirve tampoco
3-60 juegos y después un reducido jaja, quítela que ya eso se probó y no van ni los familiares de los peloteros al estadio
Es mejor preguntarse porque nuestro lanzadores solo tiran recta y slider , por ejemplo Ciro Silvino se retiró tirando lo mismo ,entonces los locutores que tienen mucha culpa de lo que pasa en nuestro beisbol ya que ellos mismo están muy por debajo con sus comentarios desacertados por completo ahora es que están abriendo los ojos un poco ,usted sabe desde cuando no se intenta un robo de home ,y de tercera son muy pocos los que salen que beisbol es ese donde nadie roba una base donde nadie se trepa en la cerca a fildear un batazo ,donde casi nadie se desliza de cabeza ,hacen mucha faltas varios Víctor mesa en el terreno en la comisión y la dirección que no le tiemble la mano a la hora de sentar a quien sea que no le tiemble la mano a la hora de permitir civiles en banco ,en mi opinión hombres como Víctor como miguelito calderón hacen mucha falta en no solo nuestro beisbol ,son hombres de tremenda vergüenza deportiva y lo principal sin miedo a la hora de decidir ,yo en lo particular desde que se retiró Javier Méndez y compañía no veo pelota los partidos son eternos 4 o 5 horas y la calidad es pésima mire haga usted una encuesta por el canal 2 nba que no se porque todavía no transmiten ni un resumen ,por el 27 futbol europeo ,por el 44 beisbol de grandes ligas que tampoco se por qué no lo dan total en el cine y tv todas las películas y seriales son americanos ,por el 12 atletismo en vivo y por el 8 Camagüey contra artemisa ,dígame usted quien vería el canal 8 ,entonces porque tanto moto gp y tenis por el tv si ahí no compiten cubanos es preferible que den lo que daban antes los hombres más fuertes del mundo por lo menos no será deporte pero entretiene ,si puede haga llegar este correo a donde sea todo sea para el bien del beisbol que le digo de verdad yo no le veo solución ninguna por eso no propongo nada en estos momentos el beisbol está en un letargo y creo lo más inteligente seria que nuestros entrenadores enseñen a esos pichert a tirar de todo ,total ejemplo industriales Rendón al globo brazo lesionado tira solo 2 lanzamientos ,monthie ni hablar ,Beltrán lo mismo ,asley , quien ahí no tiene el brazo como se dice en buen cubano tumbado y lo peor no fue tirando un tenedor ,una escrutbol , nukebol ,etc. ,los bateadores lo mismo tocar ,bateo y corrido explosividad en las bases sacar de paso al pichert como lo hacía Víctor, enriquito ,empezar por ahí y después veremos ,bueno disculpe lo extenso pero es que duele ver como muere el beisbol ,saludos julio

Les escribe Fidel Diaz,

Les escribe Fidel Diaz, director de El Caimán. Les paso un artículo
que publiqué en El Caimán Barbudo cuando terminó el segundo clásico
sobre la pelota cubana; solo le agrego hoy que el argumento de la
“territorialidad” con respecto a no hacer una serie con menos equipos
es muy endeble; toda territorialidad es relativa y depende de:
*las opciones que tenga el aficionado, si es entre provincias le va
regularmente a la suya, si es Oriente Occidente, es igual su terruño,
si es un evento internacional entre países le va regularmente al suyo
y si es un evento internacional y los equipos son continentales le irá
con la misma pasión a América. Por ello, una serie de pelota cubana
entre 4 cuatro equipos la gente tendría la misma pasión por el suyo
sea el de su zona o el de más peloteros con los que simpatiza.
*La calidad del beisbol, mientras mejor sea más pasiones despertará;
la gente goza más lógicamente un Clásico, que un Panamericano, igual
si hacemos una buena serie nacional.
*Los medios todos, tv, radio, prensa, revistas, implementos,
gallardetes, y toda la industria con puloveres, etc. Lo cual es
estímulo para la afición y para los peloteros que se vean reconocidos.
Las aficiones se hacen con todos esos elementos, el terruño es
relativo sino ¿de dónde salen tantos fanáticos al Barcelona o al Real
Madrid en el futbol?

Pelota cubana: ¿la mejor o no?
Por Fidel Díaz
En una de esas acaloradas discusiones que tienen lugar en la redacción
de El Caimán Barbudo, en las que la variedad temática tiende a
confluir hacia el béisbol, nuestro gordo, Bladimir Zamora, propuso una
especie de performance. Cuando se diera un juego Santiago contra
Industriales iríamos al Latino portando un gran cartel que rece “La
pelota es cultura”. Supongo que la fanaticada que asiste al Coloso del
Cerro nos miraría con cierto asombro o aire de burla, no por descartar
el mensaje sino por resultarle inapropiado un cartel pacifista en
plena guerra de bandos. Tendrían que tener un referente extra para
darse cuenta que también en el colectivo de la revista se desatan las
pasiones entre habaneros y orientales, o anti-industrialistas para ser
más aproximado, por lo cual la pancarta vendría siendo una especie de
pipa de la paz. No se ha dado la acción plástica porque, para no
perder la costumbre, el titular también fue objeto de acaloramientos;
si bien todos estábamos de acuerdo en que la pelota es cultura, a
alguien se le ocurrió decir que el mensaje era un poco elemental, y
brotaron especificidades diversas que ya iban por caminos tremendistas
al estilo de “Sin pelota no hay cultura cubana”. En cualquier caso, la
verdad es que entre el arte y la política, la economía —macro y micro—
el amor y sus alrededores, no deja de colarse como centro
gravitacional el béisbol. De más está decir que el II Clásico Mundial
fue como la fiesta de los gritones y no por haber transcurrido un
tiempito ya de haber terminado lo hemos dejado descansar; más bien lo
hemos insertado como lección en nuestra final de la serie nacional por
lo que los ánimos están bien caldeados. Creo que no solo ocurre en la
hermandad de los caimaneros, sino que la comidilla en el país por
estos días vuelve a ser el nivel de la pelota cubana tras el gran
torneo.
LA MÍSTICA DE LA GRAN CARPA
Lógicamente, la pelota asiática, las Grandes Ligas y el béisbol cubano
son los platos fuertes en las comparaciones. He escuchado a algunos
coterráneos hablar incluso de un mal papel de Cuba, lo cual no
comparto; si bien creo que hay que analizar a profundidad las
enseñanzas que nos deja el evento. En las valoraciones sobre las
Grandes Ligas USA prima la especulación, desde una mirada mística,
influenciada por el glamour que circunda a los peloteros del Gran Show
a base de mucha propaganda y la manipulación de las estadísticas. La
verdad del terreno parece no tener valor ante la fama de las Mayores
norteamericanas, que tiene mucho de “críala y acuéstate a dormir”.
En dos ediciones del Clásico, ninguno de los “trabucos” de las
“grandes” ha llegado a la final. En ambas ocasiones los equipos de
República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, Estados Unidos y México,
han entrado de bombo y platillo al torneo —con toda una estela de
guantes, bates y brazos de oro, superestrellas de la Major League— y
se han marchado con el rosario de justificaciones (nombres que
faltaron, el entrenamiento no fue tan bueno como decían, no le ponen
todo el interés, se resguardan por los contratos, o están en etapa
pre-contienda). A nadie, por cierto, se le ocurre preguntarse en qué
etapa de sus campeonatos están los japoneses, italianos, holandeses o
coreanos. Tampoco hay quien se atreva a cuestionar la calidad de
alguno de esos “astros” del Big Show por muy mal que luzca —los hay
incluso de espanto en ambos Clásicos. Si es cubano el que falla lo
juzgamos no apto para la buena pelota, si el de las Grandes fue el del
papelazo es “porque no se preparó bien, o no lo ha puesto interés”,
como si el Clásico no fuese un evento superior al “estadounidense”. No
se trata de negar el béisbol de altísima calidad que se juega allí,
pero hay también mucho de mitología creada y sostenida por la gran
maquinaria mediática sustentada en astronómicos recursos.

Las huellas que deja ese complejo sistema mediático en la mente del
ser humano, no preparado críticamente, llega a límites desorbitados;
hay tantos que se niegan a creer lo que están viendo. Cuando uno hace
alusión al American way of life, o modo de vida americano, que es la
denominación antológica de ese cosmos de ilusionismo, montado por los
medios masivos norteamericanos para sublimar la sociedad de consumo,
salta siempre un contrincante que, sin escuchar argumentos, te
califica de “tecoso” y niegan su existencia. Los hay también que
reconocen las manipulaciones de ese sistema pero se niegan a aceptar
que el “Big Show”, como es llamado también el campeonato de Grandes
Ligas, sea parte de ese complejo sistema.
No hay que mirarlos como villanos tampoco, incluso podría decir que
tenemos que sacar nuestras experiencias, estudiando críticamente todo
ese engranaje y sus objetivos para aprovechar los elementos que nos
sean útiles. El deporte es un espectáculo, en el que coinciden
diversos elementos mediáticos, de la industria ligera y hasta la
gastronomía, y moldeando esas madejas la sociedad consumista es
experta, por ello creo que podemos extraer experiencias útiles. Pero
ojo, sin imitar, sin caer en el sensacionalismo, las vanidades o
tonterías que envuelven a ese sistema de estrellas. Analizar y crear
deben ser principios inviolables a la hora de sacar provecho a una
experiencia ajena.
Claro que las Grandes Ligas son, además, o sobre todo, un Gran
Negocio, donde están en juego miles de millones de dólares, por lo
tanto hay también grandes inversiones. Se revierten en terrenos
especiales, alta tecnología para entrenamiento, canales de TV,
emisoras de radio, sitios de Internet, para transmitir cada juego,
unidades de control remoto televisivas con alta tecnología, con más de
una docena de cámaras para cubrir el terreno y detalles del público,
con lentes capaces de captar la rotación de las costuras de la pelota
en un lanzamiento, con una posproducción que hace maravillas que puede
ofrecer detalles microscópicos casi de una jugada, desde múltiples
ángulos. A esto hay que sumarle spots publicitarios, tiendas que
venden productos relacionados con la Carpa, que van desde implementos
deportivos hasta postales, banderolas, pulóveres, gorras, revistas,
juguetes, en fin: todo un sistema en función de animar la fanaticada
sacándole, claro está, las ganancias de ventas. Un pelotero hace una
buena jugada en el quinto inning y en el séptimo, el televidente la ha
visto diez veces desde ángulos diversos, hay varios sitios reseñándola
en Internet, sale luego en la prensa, invitan a ese pelotero a un
programa televisivo al otro día, luego a uno de participación, le
hacen una entrevista en una de las revistillas de vanidades donde le
preguntan por su vivienda, su auto, cuanto gana por temporada, su
familia, el desodorante que usa, en fin, sus intimidades, con lujo de
detalles y ya está convertido el muchacho en una estrella.
Miremos otra cara, Michel Enríquez batea de por vida una salvajada,
hace tres jugadas espectaculares en un partido crucial, y es muy
posible (de ocho juegos diarios se transmite uno) que ni nos
enteremos. A no ser que quien reseña en uno de los periódicos
nacionales —todos los juegos de la jornada— haya estado presente en el
estadio en que don Michel jugaba y pueda dedicarle dos líneas de su
corto articulito. Igual puede dar un pitcher juego perfecto y no
podría recibir más de tres líneas en la prensa, a todo reventar una
entrevista días después. La diferencia entre la promoción que recibe
un jugador de Grandes Ligas y uno nuestro es abismal; de ahí que sea
más fácil creer que Big Papi Ortiz es un jugador extraclase aunque lo
veamos embarcar a su equipo en dos Clásicos seguidos como cuarto bate,
con buena cantidad de ponches y batazos para double play, y dudemos de
un Céspedes o un Cepeda, que llegan y parten la bola en esos eventos
de primera. Hay una diferencia de empaque a la hora de presentar el
deporte, sustentada en millones invertidos y de ganancias que están en
juego en aquella pelota que no pueden estar en la nuestra. Lo cual no
quiere decir que renunciemos a transformaciones a las que aspiramos en
la medida en que nuestra economía nos lo permita. Tenemos que ir
soñando, por ejemplo, con un periódico semanal exclusivamente
beisbolero, donde rescatemos la gran historia que tenemos, donde poder
consultar estadísticas y donde nuestros peloteros se vean reconocidos.
Así mismo debemos soñar con más transmisiones y programas dedicados a
debatir y promocionar nuestra pelota en la radio y la TV.

CUBA Y LAS GRANDES

De manera que me sacudo la sugestión mediática, creo que la pelota
debe ser valorada en tanto los resultados de los juegos y no por lo
que dicen, o la fama que se tiene. Para una verdadera comparación de
la pelota nuestra con las Grandes Ligas USA, solo podemos referirnos a
los enfrentamientos en el terreno, lo demás es especulación banal,
spot comercial y chismes de pasillo.
En 1999 se dio el primer encuentro del béisbol revolucionario contra
Grandes Ligas USA al enfrentarse el team Cuba con los Orioles de
Baltimore en el estadio Latinoamericano; los Orioles ganaron 3 por 2
en 11 entradas: un juegazo. El partido de vuelta, allá en Baltimore,
fue un festival de batazos a favor de Cuba.
Para los que suelen buscar justificaciones, como que en el juego
primero ellos estaban en pretemporada, los peloteros cubanos tuvieron
que adaptarse unos días antes del partido al bate de madera, pues
nuestras series se estaban jugando con bate de aluminio y muchos de
esos peloteros nunca habían utilizado el madero. También es bueno
recordar que en el segundo juego ya los Orioles habían comenzado la
temporada y fue donde, en la jerga popular, los sopapeamos.
Cuba no enfrentó más equipos completos de Grandes Ligas hasta el I
Clásico; allí dividimos —ganando siempre el bueno—, con los trabucos
de Puerto Rico y República Dominicana, dejando en el camino también a
Venezuela. En el II Clásico derrotamos igualmente a todos los equipos
con peloteros de la Gran Carpa, especialmente a México al que le
ganamos dos veces inobjetablemente. Perdimos únicamente con Japón, que
ha sido el bicampeón del Clásico y que es un equipo formado, en
esencia, por jugadores de su Liga Profesional, si bien sus
representantes en el torneo estadounidense igualmente brillaron.
Estos resultados no dejan espacio a la duda, la balanza está a nuestro
favor: la única conclusión posible es que, cuando menos, la pelota que
se juega en Cuba está al mismo nivel que las Grandes Ligas; si alguien
quiere justificar que esos rivales no estaban en su mejor momento, que
si le faltaban nombres u otro pretexto cualquiera, están en su
derecho, pero esos partidos son el único medidor. Si hemos ganado o
dividido frente a esos equipos, no hay manera de afirmar objetivamente
que ellos son mejores.
Ahora, eso no quiere decir que la Serie Nacional de Béisbol tenga el
mismo nivel que las Grandes Ligas. Creo sinceramente que nuestro
torneo viene siendo el equivalente, como muchos especialistas han
afirmado, a una triple A. Por una sencilla razón: nuestro torneo está
organizado con sentido regional, de provincias que se encuentran
nacionalmente, no con el ánimo de Gran Liga. Esto es quizás lo que nos
falta: crear también un torneo con la calidad concentrada, como lo
hacen ellos. Saquemos cuentas claras con respecto a las dos potencias
que nos acompañan en la cima beisbolera:

—La Liga Profesional de Béisbol Japonesa, (NPB, por las siglas en
inglés de Nippon Professional Baseball) está compuesta por doce
equipos, para una población de 127 millones de habitantes. —Las
Grandes Ligas USA (MLB por Major League Baseball) está compuesta por
treinta equipos, para 305 millones de habitantes.
—El torneo más importante de Cuba, la Serie Nacional de Béisbol, se
hace con dieciséis equipos para una población de 11 millones de
habitantes.
Veamos las estadísticas que “nuestro eficiente” Abelito, estudiante de
Matemáticas en la Universidad de La Habana, me ha sacado.
—En la Liga Japonesa hay un equipo por cada 10 millones 583 333
habitantes. (Sin contar que cada equipo puede incluir hasta cuatro
extranjeros en sus nóminas).
—En las Grandes Ligas USA, hay un equipo por cada 10 millones 166 666
habitantes. (A esto habría que sumarle los peloteros que compran de
todos los demás países donde se practica el deporte, lo cual daría al
menos el triple de la cantidad de habitantes de la que se nutre).
Asombrosamente similares. ¿Será una tamaña casualidad que ambas ligas
tengan una proporción de equipos por habitantes casi exacta: un equipo
por 10 millones de habitantes?
—En Cuba tenemos un equipo por cada 687 500 habitantes (ni siquiera un
millón). La diferencia de concentración de calidades es abrumadora.
De acuerdo a la proporción de peloteros por habitantes de las ligas
USA y de Japón, en Cuba no se podría armar torneo pues la cuenta da un
único equipo.
Veamos entonces las estadísticas al revés para valorar mejor.
—De acuerdo a la proporción de peloteros por habitantes que se juega
en Cuba, las Grandes Ligas USA sería un torneo con cuatrocientos
cuarenta y tres equipos. La japonesa tendría ciento ochenta y cuatro
equipos.
Si analizamos bien las estadísticas, podemos tener idea de las
dimensiones de la pelota que se juega en nuestro país. Aún creando una
serie con cuatro equipos, sería proporcionalmente descompactada la
nuestra en comparación con los torneos que se efectúan en esas
potencias. En realidad, lo más cercano sería un torneo de dos equipos,
y aún así las ligas de japoneses y norteamericanos tendrían más
concentración de talento.
No creo prudente, por el sentido de pertenencia y rivalidad
tradicional, desarmar la Serie Nacional que tenemos; debe quedar como
la antesala del más fuerte campeonato cubano, donde se ponga todo el
acento posible. Ya tuvimos un tiempo la Serie Selectiva que no pegó en
parte del público, habrá que trabajarla mejor. Cuatro equipos:
Almendares, Habana, Marianao, y Cienfuegos, tenía el campeonato
profesional cubano de antaño y se abarrotaban los estadios con la
fanaticada.
Hay que pensar en serio en un campeonato largo. No planificarlo como
tope de exhibición o apéndice a la Serie Nacional, al contrario, la
Nacional debe quedar como la previa o cantera a ese gran torneo
cubano. Si analizamos bien las estadísticas, en comparación con otras
ligas de las más afamadas, podemos tener idea de las dimensiones de la
pelota que se juega en nuestro país. En realidad lo más cercano sería
un campeonato de dos equipos, y aún así los torneos de japoneses y
norteamericanos tendrían mucha más concentración de talento. No
obstante voto por una serie con cuatro equipos. No creo que haga falta
dejarlo solo en dos equipos, ni volver a aquellas selectivas de seis.
Creo que debemos buscar concentración similar del talento y que estén
las regiones representadas. Sé que hay quienes dirán que hasta con
seis equipos quedarían muchos buenos peloteros fuera. Eso es requisito
para la calidad, el estímulo para subir más el nivel. Claro, que
asegurando una liga de reserva de la cual se puedan subir y bajar
peloteros al torneo fuerte, para que se mantengan todos incentivados.
Con el béisbol que se juega en nuestro país, un torneo bien armado de
cuatro equipazos no tendría rival en el mundo, aun cuando se sabe que
no hay recursos para todo el andamiaje que requiere. Aunque, ojo,
teniendo en cuenta el creciente protagonismo de Cubavisión
Internacional que trasmite los juegos, y las noticias que emite al
mundo Telesur sobre nuestro deporte, más la resonancia que ha logrado
nuestro equipo en los dos Clásicos, donde ya nadie duda que Cuba está
entre los punteros mundiales, no es alocado soñar con un turismo
también interesado en acudir a los estadios, de hecho, asisten algunos
visitantes ya con alguna frecuencia. Un gran torneo selectivo cubano,
con cuatro equipos, despertaría —aun sin la propaganda de allende los
mares— una avidez continental mayor y una fanaticada en todo el país.
Y oiga, arme usted ese hipotético campeonato cubano, piense en solo
cuatro equipos, —no digo dos, que sería el verdadero equivalente—,
coja más o menos cada grupo de la actual serie nacional y arme su line
up, haga las nóminas tentativas y verá los trabucos que tiene y la
cantidad de peloteros de gran nivel que tendrían que quedar esperando
en la bolsa de reserva de la serie.
Soñemos juntos. Pensemos en los hipotéticos equipos:
Occidentales, integrado por los peloteros de los equipos Pinar del
Río, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Matanzas.
Habaneros, a base de Industriales, Metros, La Habana y La Isla de la Juventud.
Centrales, formado por Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey y Las Tunas
Orientales, que salga de Santiago, Granma, Guantánamo y Holguín.
Saque sus nóminas por arribita. Tenga en cuenta que, aún así,
estaríamos lejos, lejísimos, de la proporción por habitantes que
alimentan las ligas de USA y Japón, pero imagine un torneo cubano con
cuatro equipos y pregúntese si sería o no de “Grandes Ligas”.

Cro.Periodista nuestro saludo

Cro.Periodista
nuestro saludo y la felicitacion al periodico y a ud por la seccion sobre el beisbol y otras intervenciones que ha realizado, somos seguidores del deporte y fieles lectores del periodico desde hace mucho tiempo.
Estamos concientes que el beisbol necesita un techo para poder enfrentar los eventos de nivel de tu a tu, su propuesta la vemos bien, lo que la ligariamos con la de Roberto Pacheco con alguna variaciones, por ejemplo
-que se enfrente los 19 equipos en un todos contra todos a razon de una sola vuelta (48 juegos), hay comienzan los play off por zonas segun 1,2,3 y 4 de cada una. Lograndose el campeon y subcampeon de cada zona asi como del pais, sin matar la pasion de los territorios.
- al campeon de Occidente.......Cienfuegos y el subcampeon.......Industriales y el del Oriente....Santiago y Ciego de Avila, se le agregan de 8 a 10 peloteros de los equipos perdedores en interes del rendimiento y de su calidad, ( 30 que tiene cada equipo mas 10 serian 40 peloteros) para realizar una serie de 60 juegos con esos 4 equipos con nivel concentrado.
- Los campeones de zonas pudieran llamarse OCCIDENTALES y ORIENTALES y los otros 2 Constructores y Mineros, asi peloteros como Yulieski Gurriel, Cepeda o Despaigne no estarian fuera en caso que Santi Spiritus y Granma no llegaran a la final.
Es una idea entre tantas, dicen que Norge Luis Vera regresa, que conoce al respecto, puede contestarme a esta direccion.
saludos cordiales Ing. Luis Hernandez Molina Especialista Tecnico en Transporte TRANSTUR Holguin.

PROPUESTA PARA LA CREACIÓN DE

PROPUESTA PARA LA CREACIÓN DE NUEVA ESTRUCTURA DEL BEISBOL NACIONAL

La creación de una nueva estructura para el beisbol nacional debe realizarse sobre la base de las premisas siguientes:
1 Un beisbol nacional de alta calidad con los mejores atletas de la nación sin representación territorial.
2 Un beisbol nacional de calidad según las posibilidades de cada provincia con representación territorial.

Crear dos Ligas: Una Liga Superior y una Liga Nacional, la primera integrada por los mejores atletas de la nación y la Liga Nacional por los mejores atletas de cada provincia y del municipio especial de Isla de la Juventud, de los que estarán excluidos los que jueguen en la Superior.

La Liga Superior:
1 Debe contar con cuatro o seis equipos que no representarán a ningún territorio, por lo que los nombres y distintivos que los identifiquen no deben indicar pertenencia a una localidad del país ; desarrollando su campeonato desde la misma fecha en que comienza la Liga Nacional y terminando unos días antes de que comiencen los play-off de la Liga Nacional.
2 La distribución inicial de los atletas a los equipos a que pertenecerán se hará sorteando a cada uno de acuerdo a la posición que jueguen, imposibilitando con este método se haga por simpatía de quienes la realizan.
3 Los atletas pertenecerán en forma permanente al equipo al cual fueron designados por primera vez hasta que sean baja del mismo, por su retiro del beisbol o por decisión de la dirección del equipo.
4 Los atletas podrán ser dados de baja del conjunto en cualquier momento y sustituidos por otro perteneciente a cualquier equipo de la Liga Nacional, el que será solicitado a una comisión nacional de asignación de atletas designada para tal efecto. En caso que más de un equipo esté solicitando al mismo atleta en el mismo momento, se procederá a su asignación mediante sorteo.
5 Todos los equipos pertenecerán al INDER Nacional y jugarán en las cabeceras provinciales y en la Isla de la Juventud.
6 Los equipos de la Liga Superior no tendrán asignado un estadio como sede, sino que le servirán para todos los efectos los estadios cabeceras de provincia. Al inicio de cada campeonato se le facilitará uno a cada equipo para su preparación y durante el certamen lo harán en el parque que estén utilizando para desarrollar la sub-serie. Los aseguramientos para la estancia de los equipos en cada provincia se recibirán por el INDER de ese territorio con cargo al presupuesto de la Liga Superior.
7 Los atletas, directivos y auxiliares de la Liga Superior recibirán un salario superior a los de la Liga Nacional en todos los casos y también deben recibir un aseguramiento diferenciado en correspondencia con el nivel del beisbol al cual pertenecen, siempre teniendo presente las condiciones económicas de nuestro país.
8 Al final del campeonato se celebrará un play-off entre los dos mejores conjuntos de la Liga y quedará campeón el que gane 4 juegos de los siete a realizarse.
9 A los trajes de los equipos deben ponérseles las letras y los emblemas bien pensados, para que puedan permanecer en el futuro sin modificaciones en este aspecto, aunque si se podrán variar en cuanto al diseño de la vestimenta.
10 La Comisión Nacional de Asignación de Atletas estará integrada por un delegado de cada equipo y dirigida por un funcionario del INDER designado para tal fin.
11 En forma priorizada se transmitirán por radio y televisión los juegos de la Liga Superior, que para tal fin se realizarán en horas nocturnas.
12 Desde los inicios de esta Liga se debe proceder a la producción y venta de banderines, gorras, pullovers, fotos de los atletas y demás insignias o mascotas que faciliten a los aficionados su adquisición y en esa forma se desarrolle con la mayor prontitud posible la pasión por este nivel del beisbol.
13 En la prensa, sobre todo la escrita, sería muy conveniente que de cada partido se publicaran los numeritos de lo realizado por cada atleta, tanto en el orden ofensivo como defensivo y de ser posible, fotos de las jugadas más sobresalientes.
14 Buscar la forma que el equipo campeón pueda integrarse todos los años en la Serie del Caribe, para lo cual se reforzará con los mejores atletas de los otros conjuntos en la cantidad necesaria y permisible.

Liga Nacional:
1 La Liga Nacional contará con 16 equipos (se debe eliminar a Metropolitanos) que llevarán como hasta el presente el nombre del territorio que representan y tendrán un calendario de 90 juegos, que comenzará de forma simultánea al de la Liga Superior, diferenciándose del que se realiza en la actualidad, en que no estarán presentes los atletas que pertenecen a la antes mencionada Liga Superior.
2 La Liga Nacional tributará sus mejores atletas para mantener la calidad de la Liga Superior, según las necesidades planteadas por las direcciones de los equipos de esa liga, recibiendo cada territorio los atletas que sean bajados y residan en ese.
3 La Liga Nacional celebrará sus juegos en horas diurnas preferentemente durante el campeonato y en horas nocturnas los play-off, o unos en horas de la tarde y otros de la noche tal como se ha venido realizando hasta el presente, planificándose que los días de descanso no coincidan con los días de descanso de la Liga Superior, para facilitar la transmisión de los juegos por televisión y radio de las dos ligas y ayude a la utilización de los estadios por ambas.
4 Los juegos de la Liga Nacional serán transmitidos por la televisión y la radio siempre y cuando no perjudique la transmisión de los juegos de la Liga Superior, pero siempre con el principio de que esta Liga tenga la mayor divulgación posible para que no pierda el espectáculo y la rivalidad que la han caracterizado en los últimos años, para lo cual debe tratarse de que la radio y la televisión en los territorios apoyen la difusión de los juegos que se realizan en su localidad.
5 También debe continuarse por cada territorio con la producción y venta de pull-overs, gorras y otras estampillas, así como se puede incorporar la venta de fotos de los atletas.
Los fundamentos en que se basa esta propuesta son:
1 La única forma posible de existir un certamen con la mayor calidad en el país, es eliminando en él todo vestigio de territorialidad.
2 Continuará la representación territorial, rivalidad y espectáculo en la Liga Nacional, con una calidad casi igual a la actual, pero correspondiente a una segunda categoría dentro del país.
3 En la Liga Superior se podrá lograr calidad, espectáculo y rivalidad siempre y cuando se cumplan los requisitos de: a) selección continua de los mejores atletas del país, b) pocos equipos para que la calidad esté concentrada, c) pertenencia permanente a un mismo equipo, para que se sienta amor por la camiseta que se defiende y sus simpatizantes se mantengan identificados con el mismo, d) exigencia en la disciplina, divulgación de todo tipo y tiempo para demostrar que esta Liga es la élite de la pelota cubana. Con todos estos aspectos se logrará la rivalidad y la creciente simpatía del pueblo por esta Liga, surgiendo por todo el país los aficionados de cada equipo, debido a que no representan a ningún territorio en particular.
4 Se limita mucho más la posibilidad que haya peloteros que no jueguen en la Liga Superior y sean mejores que los que juegan en esta Liga, eliminándose en esta categoría lo que ocurre en la Serie Nacional actualmente, donde existen jugadores en un territorio que no pueden jugar regular y sin embargo en otros territorios juegan de regular otros que tienen una calidad MUY INFERIOR.
5 Mayor estímulo para los atletas, directores y auxiliares de la Liga Superior por recibir mayores ingresos monetarios y aseguramientos diferenciados y de mayor calidad que los de la otra Liga, así como sentirse más satisfechos al estar en una categoría élite dentro del beisbol del país y en todo momento sentirse con mayor seguridad de poder ser seleccionados para integrar los equipos Cuba.
6 En la Liga Superior existirán todas las condiciones para desarrollar la especialidad dentro del picheo, preparando y utilizando durante toda la temporada los abridores, relevos intermedios y cerradores como se usa en el beisbol actual en otros países. Además, cada equipo podrá contar con una reserva en el banco, con calidad suficiente para sustituir a los regulares en los momentos necesarios del juego.
7 Economizar recursos monetarios, materiales y humanos al solo existir una Liga con cuatro o seis equipos y la otra de 16, quedando eliminada la Liga de Desarrollo con 16 equipos, es decir, 10 ó 12 equipos y más de 300 atletas menos con toda la estructura de dirección, auxiliares de la dirección y personal de aseguramiento que ya no serían necesarios por la disminución de la cantidad de equipos.
8 En la Liga Nacional se mantendrán jugando más de 300 atletas de la misma calidad de los que lo hacen en la actualidad, equivalentes a más del 60 % por lo cual se puede decir que la calidad promedio de la Liga continuará casi igual.
9 En la Liga Superior el campeonato terminará con un play-off y en la Liga Nacional se continuará con los que se vienen realizando desde hace varios años, estos últimos se celebrarán en momentos que no haya otro certamen que atraiga a los simpatizantes de este deporte, ya que la Liga Superior termina antes, garantizándose las emociones finales, la rivalidad y la tensión de los atletas, directivos y aficionados.
10 Las estadísticas de ambas Ligas será necesario comenzarlas de nuevo, ya que si se continuaran utilizando las de la Serie Nacional, sería difícil romper los records establecidos, ya que cada vez que surja un atleta capaz de lograrlo de seguro pasaría a la Liga Superior antes de que lo alcance.

Propuesta elaborada por: Juan Estévez Rojas

Saludos amigo, con placer lei

Saludos amigo, con placer lei nuestro peridico de la edicion del lunes y
gran alegra que les haya gustado mi propuesta y al menos se debata en
nuestra Cuba en las diferentes peñas y demas, hoy quiero (como usted mismo
nos pidio a los lectores que mandarmos todas nuestras opiniones al
respecto de la seria y demas para mejorar nuestro pasatiempo
nacional)ahora me detendre en el calendario y le envio adjunto a este
mensaje un analisis que realice de la cantidad de KM que recorren los
peloteros del equipo SS es decir mis gallos que pienso se pudo aprovechar
las visitas a determinado territorio e ir barriendo algunas subseries que
le quedaran mas cerca y pienso el canasancio en el ir y venir encima de
una guagua por muy comoda que esta sea, si lo cree interesante pues
adelante, ademas tengo otra propuesta que le envio ahora sobre la
estructura es parecida al anterior pero, con la variante siguiente: por
ejemplo siempre tener dos zonas(no por regiones, sino por calidad), es
decir 8 primeros y los 8 o 9 restantes (segun catidad de equipos), ya
sebemos que de cada zona dos van a discutir los primeros lugares los de la
zona mas fuerte dara el campeon de Cuba y de la otra zona los dos primeros
buscarian pasar a la zona elite (mas fuerte), ahora le explico, vamos a
partir de que las subseries serian de 5 juegos, 3 y 2 respectivamente,
siempre alternando en series posteriores donde se juegan 3 en la otra se
jugarian 2, entre todos los equipos participantes daria un total de 75
juegos en la clasificatoria, (repito respetando el lugar ocupado por cada
equipo y en que zona esta, (fuerte o mas debil), entonces los dos primeros
de cada zona discuten un play off de 7 al mejor en 4, en la zona fuerte
sale el campeon de Cuba y estos dos equipos junto a los dos de la otra
zona tambien juegan su play off de 7 al mejor en 4, y estos 4 equipos mas
dos seleciones una por cada zona (para mantener jugando a peloteros que
sus equipos no clasifiquen y son interes de la comision y del beisbol se
mantengan jugando, y estos 6 equipos jugarian una serie que pudiera
llamarse El Clasico cubano del beisbol jugando aproximadamente 30 partidos
entre ellos y los 4 primeros se enrolarian en los play off siempre de 7 al
mejor en 4 y ahi tendriamos el campeon de ese clasico, ¿que le parese?,
ademas no estoy de acuerdo con los refuerzos de un equipo para otro,
porque el que logra llevar su equipo de la manera que sea a la elite no
tiene porque seder el puesto a otro que venga de otro equipo, los
directores delas seleciones seria el director mejor ubicado despues de los
2 primeros de cada zona, ok, espero me responda cuando pueda leer este
mensaje, descrague el adjunto y me dira. chao desde Trinidad ciudad
monumento del mar Caribe, un saludo afectuoso de Rodoberto Germán
Santander González, 52 años.

Compañeros Joel y Rudens

Compañeros Joel y Rudens
Creo que la arraigada territorialidad (un equipo por provincia), atenta e incide en la búsqueda y definición de estructuras que propicien inmediata calidad a nuestro béisbol, y eleven el llamado “techo”. Por ello, aconsejo su segunda variante (periódico “Trabajadores”, lunes, 21-11-2011), que forma equipos más sólidos e integrales entre provincias hermanas, y, que en gran medida hace sostenible el sentido de pertenencia a un territorio o región, premisa para todo Evento o Certamen; aunque, algunos de esos ocho (8) elencos conformados muestren nóminas deportivamente superiores.
Por otro lado considero que la Liga de Desarrollo paralela a esta estructura por la Serie Nacional, debe ser también de ocho (8) equipos correspondiéndose a esas mismas provincias, ejemplo: El equipo grande Santiago- Guantánamo, sería “Serranos”, y el de desarrollo “Cafetaleros” y así sucesivamente.
Me parase que si en la actual Serie, la forma de enfrentamiento: 3 días jugando y 1 día descanso/viaje, da resultados, la contienda de 70 juegos (como uds proponen), se extienda a 84 encuentros; 12 con cada contrario. La Liga de Desarrollo puede ser planificada por un menor número de desafíos, tal vez 63; 9 con cada contrario y como uds dicen serviría para bajar o subir figuras a lo largo del campeonato según sus rendimientos.
Le propongo que el final de la Serie Nacional, al concluir los encuentros 70 u 84 según se decida, sea, a través, de los gustados Play off; sin importar zona, (1 vs 4) y (2 vs 3) y los triunfadores discuten el Campeonato, siempre a ganar 4 topes.
Sugeriría también que le “Juego de Estrellas” y sus actividades, entre Orientales y Occidentales sean a continuación del juego 35 o 42 (mitad) del calendario que se escoja y se ejecute en el Estadio del equipo de mejor average en ganados y perdidas hasta esa fecha. Les agrego algo, los nombres de los equipos élites para la serie Nacional, de Occidente a Oriente según su propuesta.
A: Taínos, B: Capitalinos, C: Libertadores, D: Guerrilleros, E: criollos, F: Rebeldes, G: Mambises y H: Caribeños.
Su primera propuesta es muy llamativa y estimulante, pero, no contribuye de inmediato a poner “la pelota”, donde necesitamos. Permítame este comentario final: Hoy, en 17 equipos o en 16, casi el 50% de los atletas no reúnen condiciones para un béisbol competitivo y de excelencia, que promueva emociones para el gran espectáculo de los cubanos, en tales circunstancias ¿Por que? Una Liga de Desarrollo (con 1 equipo por provincia), si esos atletas para un segundo escalón están formado parte de los conjuntos presentes en esta 51 edición de la Serie Nacional.
Les repito, opto por su segunda propuesta, con las variantes que sugiero, les digo que desde hace tres (3) Series envió estructuras – organizativas a las autoridades de este deporte ¡pero! son renuentes a cambios o modificaciones; no conocen la dialéctica o se niegan a realizar esfuerzos por investigar, contestar e ir a la búsqueda y aplicación de soluciones que procuren ajustarnos al nivel del béisbol que se juega en las ligas internacionales.
El pueblo pide a gritos que nuestro deporte nacional, nuestro pasatiempo, nuestra pasión, esté en la cima del mundo.

Saludos fervientes y éxitos profesionales, admiro mucho su trabajo.

Jubilado: Alfredo Alejandro Melik Mora
Ave 23 #2410 % 24 y 26
San Germán, Prov. Holguín

Estimado colectivo del

Estimado colectivo del Periódico “Trabajadores”:
Soy un aficionado de Villa Clara y vivo en Santa Clara. Les escribo con el
objetivo de que le envíen dos sugerencias a la Comisión Nacional de
Béisbol. Mis ideas son las siguientes:
1. Dividir a Cuba en equipos, de la siguiente manera:
> Occidentales: Pinar del Río, Isla de la Juventud y Artemisa
> Capitalinos: Industriales, Mayabeque y Matanzas
> Centrales: Cienfuegos, Villa Clara y Sancti Spíritus
> (No sé qué nombre ponerle): Ciego de Ávila, Camagüey y Las Tunas
> Orientales: Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo
Así se organizaría una Serie Selectiva, se seleccionan los mejores
jugadores de cada provincia y regresan los juegos nocturnos. Esto
entusiasmaría a todos los peloteros a ser mejores y a superarse
técnicamente.
2. Muchas veces los árbitros cometen errores que el mismo
público se dice al buen cubano “si eso se ve a la legua que no fue strike,
out, quieto o una decisión cualquiera. Creo que el arbitraje también se
debe basar en los videos, no por gusto en los juegos hay cámaras que
filman. Sinceramente hay que AMPLIAR la zona de strike, porque
internacionalmente la zona de strike comparada con la de Cuba, la nuestra
es más pequeña.
Un ejemplo de lo de las cámaras es en el quinto juego de la final entre
Villa Clara en Industriales, la famosísima jugada y a la vez dramática de
segunda base.
Ahora les digo una opinión mía y de la mayoría de los amigos y vecinos
aficionados a la pelota:
Con sinceridad y honestidad el equipo de METROPOLITANOS es la LIGA DE
DESARROLLO de INDUSTRIALES, o no se dan cuenta, pienso respetuosamente que
deben eliminar ese equipo de nuestras Series Nacionales y moverlo hacia la
Liga de Desarrollo nacional.
A los jugadores de béisbol deben dejarlo jugar en otras ligas, pues así
demostrarán sus habilidades en lugares del mundo donde el nivel de la
pelota es muy parejo con el nuestro.
Quisiera saber si la Comisión Nacional de Béisbol pudiera leer los correos
enviados al periódico, para así saber el porqué del descontento popular de
la estructura de las SN y su solución. Si le hacen llegar las cartas a la
Comisión Nacional y tienen una respuesta, ¿por favor me pudieran mandar la
respuesta que dio?
Se despide esperando respuesta, Javier

Cros: Les envio un saludo y

Cros: Les envio un saludo y los felicito por abordar un tema polémico pero a la vez muy importante para el desarrolo de la pelota cubana. Ya se ha tomado por diferentes comentaristas y medios de difusión masiva y la opinión que más claro lo refleja es la de Julita Osendi en el Noticiero Nacional: "La actual estructura de la Serie Nacional serrucha el piso del Alto Rendimiento".....
Esta es la estructura que sugiero:
I.- Serie Nacional con 6 equipos (2 por cada región del país)
1.1.- Occidente:
- Occidentales: P. Río, Artemisa y Mayabeque.
- Industriales: La Habana e Isla de la Juventud.
1.2.- Centro:
- Azucareros: V. Clara, Matanzas y Cienfuegos.
- Centrales: C. Avila, S. Spíritus y Camagüey.
1.3.- Oriente:
- Orientales: Santiago de Cuba y Guantanámo.
- Mineros: Granma, LasTunas y Holguín.
II.- Se jugaría todos contra todos, clasificaría 1 equipo por región para los play off con un comodín con el 4to. mejor balance de juegos ganados.
2.1.- Se jugaría en las cabeceras de las provincias, dejando los municipios como sede para la Liga de Desarrollo.
2.2.- Semifinal de 4 equipos de 5 a ganar 3 entre los clasificados.
2.3.- Final entre los 2 mejores de 7 a ganar 4.
III.- Liga de Desarrollo:
3.1.- Se jugaría paralela a la Nacional con 6 equipos con la misma estructura geográfica antes citada.
Occidente:
- Vegueros: P. Río, Artemisa y Mayabeque.
- Metropolitanos: La Habana e Isla de la Juventud.
Centro:
- Marineros: V. Clara, Matanzas y Cienfuegos.
- Ganaderos: C. Avila, S. Spíritus y Camagüey.
Oriente:
- Cafetaleros: Santiago de Cuba y Guantanámo.
- Serranos : Granma, LasTunas y Holguín.
3.2.- Se subiría a los jugadores por rendimiento a la Serie Nacional supliendo a los descensos de esta por bajo rendimiento, lesión, sanción, etc. Siempre al equipo que en la Nacional agrupa a sus provincias de orígen. Ej: El que causa baja de Occidentales se suple por un jugador de Vegueros de la Liga de Desarrollo.
IV.- Algunas ventajas:
1.- Se logra concentrar la calidad del pitcheo, bateo y fildeo. 2.- Disminuyen gastos actuales que podrian costear la Liga de Desarrollo.
2.- Se pueden reducir recorridos por viajes y espaciar juegos con más descanso para los jugadores que llegan extenuados al juego 90 actual.
3.- Obligaría a todos a rendir más en el terreno (Asciendes por resultados y bajas por falta de rendimiento).
4.- Al aumentar la calidad se llenarían los stadium y mejora el espectáculo y el entusiasmo de la afición (aumenta recaudación).
Estas son mis modestas sugerencias que pongo a su consideración en aras de mejorar nuestro beisbol y volver a la cima del Mundo, considero que si pulimos nuestras deficiencias, somos objetivos y cambiamos todo lo que debe ser cambiado tenemos la materia prima para el triunfo: excelentes peloteros y técnicos que deben ser estimulados y reconocidos. La responsabilidad no se delega, asumamos con valentia lo que le toca a cada cual, no puede ser que las victorias tengan muchos padres y las derrotas sean huerfanas, los Directores del equipo CUBA están asumiendo una carga adicional moral y humana con una responsabilidad que no es toda suya.
Saludos.

Es indudable la necesidad de

Es indudable la necesidad de reformular la cuestión beisbolera en nuestro país, buscando elevar la calidad del deporte nacional, y un cambio de estructura es, a todas luces, el primer paso para lograrlo. No obstante, pienso que antes es necesario modificar algunos principios vigentes en nuestros clásicos, a saber:

En Cuba no hay dos ligas de pelota, sino una sola, por lo tanto, los conceptos “Zona Occidental” y “Zona Oriental” deben eliminarse, dando la posibilidad de clasificación a los equipos que más juegos ganen en un orden único, ya que este es el principal indicador de calidad deportiva. Así, de paso, se ganaría en justicia al premiar con la participación en play off a los ocho realmente mejores conjuntos del país.

Hay que crear conciencia de que nuestras vitrinas están llenas de trofeos, en gran medida, debido a que se ganaron en una época en que competíamos contra selecciones muy inferiores en calidad, época que hace ya tiempo quedó atrás. Eso no demerita en modo alguno nuestra historia victoriosa, pero no es el medidor contra el que tenemos que compararnos hoy. La merma en la calidad de la pelota cubana no se sustenta principalmente en que no se ganen campeonatos, sino en lo que se hace mal al conformar los equipos y sobre el terreno, lo que, por alguna razón inexplicable, se repite torneo tras torneo.

A partir de ahora las justas beisboleras de primer nivel serán escasas, yo diría que solo el Clásico Mundial va a tener esa categoría, amén de sus insuficiencias teniendo en cuenta que nunca irán todos los que son, así que si les unimos los torneos Panamericanos cada cuatro años, no queda mucho más de fuerza en la arena internacional. Por lo tanto, nuestra selección nacional absoluta debe reorientar su participación en competencias de menor relevancia y concentrarse en topar con equipos de real calidad, estilo la miniserie tan recordada contra los Orioles de Baltimore, dejando torneos como el ALBA y Rótterdam para peloteros en ascenso, juveniles y hasta para el equipo campeón de la Serie Nacional.

No creo ser osado ni injusto al opinar que el Director de la Selección Nacional de Béisbol debe dedicarse a tiempo completo a ejercer esta responsabilidad, es decir, no seleccionarlo entre los timoneles de la Serie Nacional. El Director del conjunto nacional y su equipo (dos o tres especialistas, no un equipo de pelota) deben trabajar durante todo el año analizando peloteros, viéndolos en acción, considerando las tendencias de un año a otro, si el picheo está mejor o más mal, etc., y en consecuencia ir trazando estrategias modeladas con un grupo u otro de jugadores, en pocas palabras, pasar todo el año pensando en la dirección del máximo plantel. También tendrían tiempo para seguir el béisbol internacional, estudiar contrarios, considerar lo que otros hacen bien y nosotros hacemos mal, en castellano, tomar experiencias. La política de estímulo de los manager de la Serie Nacional puede ser otra, otros torneos, y en algún momento, llegar a ser Director de la Selección Nacional, pero este cargo no debe cambiar de representante de un año a otro, y mucho menos de un torneo a otro, entiéndase torneos de primer nivel.

Todo lo anterior implica un aspecto que hoy no puede ser pasado por alto, financiamiento, recursos, dinero. ¿Cómo se hace para que la pelota en Cuba sea rentable? Y hacerlo sin comprometer los principios éticos que signan nuestro movimiento deportivo. La respuesta, para mí, está en llenar estadios y, con ello, crear una industria de souvenirs deportivos. Pero para eso hace falta la calidad que anime al aficionado a que vaya a ver el juego y a que compre la camiseta de su pelotero favorito. No hablo de que nuestros jugadores actúen en el extranjero porque, aunque creo que es factible y que nada tendría de particular, el que así fuera debilitaría aún más nuestro campeonato doméstico.

He dejado para el final dos temas que son los primeros de importancia, porque de allí sale todo, me refiero a la atención a la base y a nuestra Serie Nacional con su estructura. De lo primero solo apuntar que en la medida en que sea masiva no solamente la práctica del deporte, sino la calidad de dicha práctica en todos los órdenes, así se incrementará la fuerza de nuestro torneo de primera categoría.

Ya en la Serie Nacional, concuerdo con que esta no le hace justicia a la calidad de nuestro béisbol, ya que al lado de los mejores peloteros del país juegan otros, a veces como regulares, que en otra provincia ni siquiera integrarían el equipo. Dieciséis equipos no son tantos si todos fueran en alguna medida fuertes, pero ese no es nuestro caso. Yo voto por rescatar la que, hasta donde conozco, ha sido la fórmula más exitosa de las tantas por las que hemos atravesado: la Serie Nacional de 16 equipos, SIN METROPOLITANOS, y la Serie Selectiva de 6 equipos; y no creo que deba llamársele de otra forma, no, SERIE SELECTIVA, así abarrotó estadios durante largo tiempo. Además opino que, en total, los peloteros que vayan a la Selectiva deben jugar no menos de 120 juegos, sin tanto descanso entre torneo y torneo, los futbolistas del más alto nivel internacional solo descansan poco más de un año y sufren mucho más desgaste que los peloteros. En ambos torneos pueden existir play off, la integración de la Selectiva sería estrictamente territorial, y los equipos tendrían los nombres con los que cautivaron a la afición (Vegueros, Habana, Henequeneros, Las Villas, Mineros y Serranos, por ejemplo), distribuyendo las provincias de manera que los seis equipos tuvieran determinada similitud de fuerza. La posibilidad de que algunos peloteros actuaran en equipos que territorialmente no les corresponden será excepcional, solo ante casos en que un jugador de alto nivel no pueda integrar su conjunto ante la presencia de otros igualmente buenos, lo cual en estos momentos no creo pase mucho. Una variante podría ser:

VEGUEROS: Pinar del Río, Isla de la Juventud, Artemisa.

HABANA: Industriales, Mayabeque, Matanzas.

LAS VILLAS: Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spiritus.

GANADEROS: Ciego de Ávila, Camaguey.

MINEROS: Las Tunas, Holguín, Granma.

SERRANOS: Santiago de Cuba, Guantánamo.

Aquí, a priori, tendríamos seis equipos que no son iguales, unos con más picheo, otros con más ofensiva, unos más integrales, otros más dependientes de una de las tres esferas del deporte, pero todos con la calidad suficiente para dar el ansiado espectáculo. Un ejemplo de la excepcionalidad que propongo sería que, muy probablemente uno o dos lanzadores correspondientes al equipo Vegueros no podrían integrar dicho conjunto y podrían hacerlo, por ejemplo, con Mineros, pero, reitero, siempre aquellos que no puedan hacer su equipo original. No dudo que finalmente algunos equipos quedarían en el papel más fuerte que otros, pero eso no es preocupante por dos razones fundamentales, la primera es que con esta fórmula la calidad debe ir aumentando, los que hoy son fuertes mañana pueden no serlo tanto y viceversa, es la ley del deporte, ganar siempre es 99% imposible, y la otra es que en no pocas ocasiones los aparentemente menos favorecidos han tenido más garra que los presuntamente imbatibles (recuerden a Pinar del Río en la Serie No. 50).

ESTIMADO PERIODISTA REMITACE

ESTIMADO PERIODISTA REMITACE AL BLOG ZONA DE STRIKE Y DESPUES COMENTE DE BEISBOL