Creatividad a favor de lo posible

En momentos próximos al Día de la Ciencia Cubana, sobresale la labor de los trabajadores del INIVIT de Villa Clara, quienes potencian la producción de alimentos

La sustitución de importaciones y la producción de alimentos son dos de los resultados concretos del movimiento innovador de la provincia de Villa Clara, donde la ciencia cada vez tiene un mayor impacto en la economía.

El extra en el trabajo proviene de centros como el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), donde trabaja la Doctora en Ciencias Marilys Milián Jiménez, una de las más de 140 mil innovadoras cubanas, dedicada a los recursos fitogenéticos, y a fortalecer la seguridad alimentaria del país.

Ella participa en un proyecto que propone conservar de una manera más rentable las colecciones de germoplasma, o conjunto de variedades de raíces, rizomas, y tubérculos tropicales, entre los que se encuentran el boniato y la malanga.

“Realizamos colecciones in vitro y de campo de esas especies vegetales —explica—, lo cual garantiza la base genética para los programas de mejoramiento de cultivos, y facilita el enfrentamiento a fenómenos adversos como los ciclones, la sequía y la salinidad de los suelos.

“El INIVIT tiene el grupo nacional de viandas, que cuatro veces al año recorre el país introduciendo clones o variedades resistentes a esos eventos”.

Para ella el proyecto resulta muy útil en la actualidad, marcada por debates sobre el cambio climático y los biocombustibles.

 “Los países pobres dependen de recursos genéticos controlados por transnacionales —destaca—, y la independencia alimentaria es fundamental”.

Ante tales desafíos, Marilys deposita su confianza en el desarrollo científico, asegurado con su quehacer. Nada parecerá imposible —dice—, mientras exista la creatividad.