Ciencia cubana

Labor que no cesa

La prueba de Alfafetoproteína, realizada con tecnología SUMA a más de tres millones de embarazadas cubanas, permite diagnosticar defectos congénitos en el feto

Más de tres millones de gestantes cubanas, desde 1982 hasta la fecha, han recibido el diagnóstico de Alfafetoproteína en suero materno, gracias a la tecnología SUMA (Sistema Ultra Micro Analítico), desarrollada por investigadores del actual Centro de Inmunoensayo (CIE). El examen ha permitido detectar un defecto congénito en aproximadamente uno de cada 500 embarazos, y demuestra la importancia que tienen los resultados científicos en el sector de la salud.

El subdirector de la institución, Francisco Wong, destaca que antes de contar con esa prueba en el país, las malformaciones incompatibles con la vida eran una de las causas fundamentales del fallecimiento de los recién nacidos.

“Constituía un golpe psicológico para cualquier familia que esperaba una descendencia durante nueve meses y al final no la lograba —señala—. Además representaba un alto costo para el sistema de salud. Con ese antecedente surgió el primer diagnosticador cubano para realizar el estudio a las gestantes”.

Los investigadores del CIE, quienes tuvieron sus primeros resultados a principios de los ochenta, cuando formaban parte de un pequeño departamento del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), actualmente cuentan con logros que constituyen un aporte a la disminución de la mortalidad infantil.  

La tecnología SUMA también se emplea en la pesquisa neonatal, para detectar a tiempo enfermedades como el Hipotiroidismo Congénito, la Fenilcetonuria, la Hiperplasia Adrenal Congénita, la Deficiencia de Biotinidasa y la Galactosemia.

Según explica Aramís Sánchez, jefe de operaciones nacionales del CIE, son afecciones clínicamente inaparentes en el bebé poco después del nacimiento. Por eso al quinto día se le toma una muestra de sangre del talón que permite conocer si tiene esos padecimientos.

El más frecuente es el Hipotiroidismo congénito, detectado en más de 700 niños que, gracias al diagnóstico temprano, hoy llevan una vida normal.

 “La gran mayoría de esas enfermedades —precisa Aramís—, con su desarrollo, provocan daños irreversibles en el sistema psicomotor, y cuando los síntomas son visibles prácticamente no hay nada que hacer. Por eso es muy importante dar tratamiento antes de que aparezcan las primeras señales”.

Unos 200 laboratorios SUMA están a disposición de la población en todo el país. Los especialistas del CIE trabajan de conjunto con los del Programa Materno Infantil para atender a la embarazada. Determinan si tiene marcadores de Hepatitis B o VIH que pueden ser transmitidos al feto.

Asimismo, “con la prueba de Alfafetoproteína en suero materno —explica Aramís—, conocimos que la incidencia de defectos congénitos es de de 2,15 por cada mil nacidos vivos, y son generalmente afecciones mortales”.

Atención garantizada

En el país existe un Programa Nacional de Diagnóstico, Manejo y Prevención de Enfermedades Genéticas y Defectos Congénitos que se extiende a todas las áreas de salud, e incluye estudios como el de la Alfafetoproteína.

Como parte de la atención prenatal, las embarazadas tienen derecho a recibir este examen, que se realiza entre las 15 y las 19 semanas de gestación, y permite obtener información sobre el bienestar del bebé y las posibles malformaciones de su sistema nervioso central.

La prueba es un marcador bioquímico de utilidad para saber si el feto tiene, fundamentalmente, defectos de cierre del tubo neural, entre ellos la anencefalia, que es el más severo y letal.

Tanto para las familias como el sistema de salud es importante saber en qué estado viene el bebé, con el fin de preparar las condiciones necesarias para su nacimiento.

Por eso resulta importante la planificación del embarazo, no solo para las que ya tuvieron un hijo previo con afecciones, sino también para la población femenina en edad fértil con maternidad no satisfecha.

La prevención, como subraya el jefe de operaciones nacionales del CIE, “ha demostrado ser un método eficaz en el desarrollo de planes y programas en nuestro país y en todos los lugares donde se intenta tener buenos indicadores de salud. No es posible lograr una estrategia eficiente de atención primaria y de disminución de la mortalidad infantil, si no se tienen en cuenta pesquisajes masivos desde la etapa prenatal”.