Avanza reparación de la heladería Coppelia

La calidad del servicio y un mejor abastecimiento de productos son aspectos a mejorar el presente año

El proceso de reparación capital de la heladería Coppelia, ubicada en el corazón de La Habana, ultima sus detalles luego de un año de trabajo intenso para brindar mayores comodidades a los clientes  y un servicio de calidad.

Después de pasar a manos del Ministerio del Comercio Interior en el 2008 en condiciones desfavorable, las áreas permanecen pintadas, los trabajadores han colocado nuevas carpas y el mobiliario es moderno.

En declaraciones a la prensa, Clara Herrera Jiménez, directora general de la instalación, manifestó que Coppelia tenía un alto grado de deterioro hace tres años, la pintura estaba dañada, y las neveras no funcionaban correctamente.

A pesar de los avances, la directora reconoció la necesidad de ambientar los locales, gestionar una mejor calidad del helado, superar la lentitud del servicio, y ampliar la gama de sabores, pues “estos aspectos constituyen las principales quejas de los clientes”.

Las personas que frecuentan la heladería, añadió, han manifestado su insatisfacción por la falta de dulces, así como la ausencia de sabores como el chocolate y la fresa, pero hay situaciones que se van de nuestras manos.

“La fábrica de helados Coppelia que nos abastece también juega un papel importante en este sentido”, señaló.

 En este momento, insistió, laboramos con dos neveras pequeñas, y este año estimamos aumentar la capacidad de almacenaje para proporcionar mejores ofertas.

La directora resaltó el gran interés del personal por la recuperación del centro, e informó también que las reparaciones se llevarán a cabo sin afectar el servicio.

La heladería Coppelia se inauguró en 1966 por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, y al frente de la ejecución de la obra estuvo la heroína de la Sierra Maestra, Celia Sánchez.

La instalación se considera un emblema para todos los capitalinos, tiene capacidad para 688 personas, y brinda sus servicios en moneda nacional, a precios muy módicos.