Los recuerdos de Panchita

Diálogo con una de las oradoras de la primera celebración del 8 de marzo en Cuba

Conversé con Panchita, como todos la llamaban cariñosamente, hace ya algunos años. Delgada y anciana, era difícil adivinar en ella a aquella muchacha que intervino en el acto efectuado el 8 de marzo de 1931, convertido  en la primera celebración en Cuba del Día Internacional de la Mujer. Pero sus ojos, tras los gruesos espejuelos, brillaban al rememorar aquellos tiempos, bien difíciles para las trabajadoras.

Me contó que dos años atrás había comenzado su vida laboral en la fábrica de medias Roblan. Allí las condiciones eran muy duras y se pagaba una miseria, sin embargo la jovencita no permaneció impasible ante la explotación. “Participé en el Sindicato Obrero Textil, del cual fui secretaria organizadora”, resaltó con orgullo, y su voz se tornó dulce y algo nostálgica cuando mencionó que en la creación del sindicato y la elaboración de sus estatutos les prestó una gran ayuda Rubén Martínez Villena, entonces asesor de la Confederación Nacional Obrera de Cuba.

Sin dudas Panchita era una cubanita de “armas tomar”. Por esa fecha, ingresó en la Liga Juvenil Comunista, de la cual llegó a ser miembro de su Comité Central y trabajó además en el departamento femenino de la CNOC que contaba con representaciones en cada sindicato.

“Nuestras demandas en aquella época eran igual salario por el mismo trabajo, ya que se les pagaba menos a las mujeres que a los hombres, aunque realizáramos la misma labor; escuela con almuerzo para los hijos de las trabajadoras; círculos infantiles –que entonces se llamaban creches- y el derecho de la mujer al voto.”

Por supuesto,  me aclaró,  la actuación de las mujeres no se limitaba a esas reclamaciones sino que orientadas por la CNOC y el Partido se incorporaron a la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado. “Participábamos en las manifestaciones del Primero de Mayo, en huelgas y en otras acciones de masas. Eso dio lugar a que muchas de nosotras fuésemos detenidas” evocó  con pasión, como si reviviera aquellos momentos.  

Con ese aval llegó Panchita a la celebración del Día Internacional de la Mujer de aquel año de 1931. Las trabajadoras de talleres, comercios y fábricas habían sido convocadas para el Centro Obrero, situado en la Calle habanera de Revillagigedo número 8, para conmemorar la fecha.

Allí Rosario Guilllaume, Charito, como la llamaban todos, activa luchadora por derechos de las féminas y militante comunista, habló a nombre del Comité Pro-Organización de la Mujer Trabajadora, y Panchita  por el Sindicato Textil, también hizo uso de la palabra una delegada por los zapateros y las presentes escucharon a una obrera declamar una poesía.

La policía de la dictadura irrumpió en el local y desalojó violentamente a las mujeres, pero, como expresó Panchita, con cierta picardía en sus ancianos ojos, no pudieron impedir que las trabajadoras cubanas desafiaran la represión para sumarse por primera vez, aunque de manera modesta y limitada dada la difícil situación imperante en el país, a la celebración del Día Internacional de la Mujer.