ACINOX-Tunas

Tan fuerte como el acero

El 15 de marzo del año 1992 se abría un hito en la historia de más de 40 años en la industria siderúrgica cubana

Cuando el 15 de marzo del año 1992 los trabajadores del complejo metalúrgico ACINOX-Tunas realizaban la primera colada, se abría un hito en la historia de más de 40 años en la industria siderúrgica cubana, caracterizada por producciones de aceros al carbono y la fundición de piezas de aceros aleados e inoxidables.

El ingeniero metalúrgico Bladis Lay Rojas, director de producción en funciones de esa importante entidad, ubicada en la zona de desarrollo industrial de la provincia de Las Tunas, explicó que “de entonces a la fecha hemos mantenido crecimientos sostenidos y el 2011 fue nuestro mejor año, período en el que se rompieron los récords productivos y de exportación en físico”.

Algo más que acero…

Esos resultados alcanzan mayor relieve cuando conocemos cómo el colectivo laboral ha sorteado los escollos dos décadas sin inversiones en sus líneas principales.

“Son 20 años con el mismo equipamiento”, expresa el ingeniero metalúrgico Eduardo García Rodríguez, director de calidad, tecnología y desarrollo de la acería, y uno de los fundadores.

“Del dinero asignado a mantenimientos y del talento de los innovadores han salido los recursos que han hecho sostenibles y crecientes las producciones”, comenta e ilustra: “Eso nos ha permitido hacer recambios de algunos elementos, pero en esencia son los mismos equipos: horno de arco eléctrico, horno cuchara y colada cuchara, así como el resto de las plantas químicas”.

El ingeniero metalúrgico Pastor Rodríguez Carvajal, fundador y reconocido e incansable innovador, menciona los desvelos por la eficiencia energética: “Cuando inició la planta, el índice de consumo de energía en el horno de arco eléctrico superaba los 550 kWh/tonelada y en la actualidad se ha reducido a 475, gracias a procederes como el consistente en la intensificación del proceso de elaboración de acero con el empleo de oxígeno y escoria espumosa”.

“Solo en los dos últimos años hemos realizado 563 trabajos de innovación tecnológica con el aporte de múltiples soluciones”, afirma la ingeniera industrial Victoria Serrano Pérez, especialista en gestión de la calidad y encargada de la actividad de ciencia, técnica y medio ambiente.

Enumera como los impactos fundamentales las más de 33 mil piezas de repuesto fabricadas en el 2011, que les permitió ahorrar una cifra superior a los 600 mil dólares por sustitución de importaciones; y en ese mismo lapso la reducción del índice de consumo de energía en 15 kWh en relación con el 2010.

Manchas en brillante desempeño

Mas no todo es felicidad en el entorno de este coloso: “No vamos a renunciar al exigente plan de producción de este año, que asciende a 130 mil toneladas de palanquillas y a 38 mil de barras corrugadas, pero tenemos inquietudes sin respuestas”, dice Eduardo Cemitier Castillo, secretario general del buró sindical que atiende a los mil 151 trabajadores de la empresa.

“El presupuesto para la atención a la salud y seguridad de los trabajadores este año es de 192 mil 600 CUC, y tradicionalmente se ejecuta sin contratiempos, pero el problema radica en la mala calidad de algunos de los medios de protección personal y el retraso en la entrada de equipos especializados como botas y guantes.

“Cuando la empresa los gestionaba y adquiría, esas cosas no pasaban, ahora esta actividad la centraliza SERVINDUSTRIA, del SIME, y desde entonces estamos enfrentando irregularidades: faltan espejuelos para fundidor (no se fabrican en el país), las botas vanvien fueron sustituidas por otras de factura nacional con un precio de unos 15 CUC, con suelas cosidas con hilos que no resisten las altas temperaturas y los gastos aumentan, pues no duran ni 15 días”, afirma Cemitier.

“Nuestros medios son específicos y caros, se hacen por pedidos, y como SERVINDUSTRIA no satisface las demandas, nos vemos obligados a buscar proveedores nacionales, cuyas ofertas no se ajustan a las exigencias de estas labores”.

Otras insatisfacciones: “Hace más de 10 años que estamos solicitando al Instituto Nacional de Salud del Trabajo (INSAT) un estudio ambiental para determinar las condiciones laborales anormales, y todavía nada; otro hecho, reiterativo en asambleas de afiliados, es la incoherencia del presupuesto para la alimentación consistente en 0,45 centavos de CUC por trabajador, pues esa cifra no se corresponde con el elevado precio de los productos, ello provocó que el año pasado nos sobregiráramos en esa partida presupuestaria y ya en el presente esta tendencia negativa sigue afectando”, explica Cemitier.

El colectivo ha ganado un puesto en la vanguardia de este sector vinculado al aumento de los rubros exportables y amerita buscar institucionalmente soluciones a las trabas que atentan contra tan loable desempeño.