Patria, el mejor soldado de Martí

Convencido de que la desunión representó la causa esencial del fracaso de las pasadas contiendas, en el primer número de Patria, bajo el título “Nuestras ideas”, definió como objetivo fundamental de la publicación, el de “juntar y amar”

El periódico Patria fue un sueño largamente acariciado por Martí. Su aparición, el 14 de marzo de 1892, fue posible gracias a la contribución financiera y el sostenimiento de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso, e intelectuales cubanos y puertorriqueños residentes en Nueva York; ellos conformaron, además, la base social del proyecto emancipador del insigne patriota.

Convencido de que la desunión representó la causa esencial del fracaso de las pasadas contiendas, en el primer número de Patria, bajo el título “Nuestras ideas”, definió como objetivo fundamental de la publicación, el de “juntar y amar”.
 
Las razones de ser de Patria apuntadas por su máximo inspirador en el número inicial, estaban relacionadas con la necesidad de independizar tanto a Cuba como a Puerto Rico; conocer las deficiencias, errores y peligros para “asegurar la obra”, y “fomentar y proclamar la virtud”.

Y en el artículo "A nuestra prensa", inserto en la tercera página de esa propia edición, al referirse una vez más a los motivos de la aparición de Patria, apuntó :  "Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden".

Belleza en la forma; riqueza en el contenido

Periodista de excelsas condiciones, para Martí  el ejercicio de la profesión no representó únicamente la garantía de agenciarse el sustento, sino también la de encauzar la lucha revolucionaria e influir ideológicamente en las masas.

A Patria entregó su alma e inteligencia, por considerarlo un medio eficaz en los preparativos de la guerra necesaria. Por eso veló con celo  por su forma y contenido, como puede observarse en la carta que el 26 de abril de 1893 dirigió a Gonzalo de Quesada, donde con respecto al semanario, le aseguró: “Su influjo es real y sus columnas son leídas con estudio, y por muchos con anhelo. Imposible llenarlo de ligerezas. Amenícemela como yo hago en este número, para facilitar su redacción, que pesa cuando es toda idea (…)” 

Más adelante, le insistió:

“(…) Inaugure, para lo ameno, unas conversaciones con los veteranos, que eso se escribe al correr, aunque ha de ser artístico, y publique una cada semana; (…) el estilo, Gonzalo, púlamelo, y los En Casa, que pueden volver, para la circulación local, límelos como desearía limarlos yo, a fin de que las semillas se salven por el arte con que se dicen (…)”

Por su constante llamado a la unidad y a la necesidad de lanzarse a la lucha por la independencia, los patriotas cubanos se identificaron plenamente con Patria y lo acogieron como propio. Consciente de esa realidad, para Martí la calidad de cada entrega se convirtió en una obsesión. No abandonó el tema, ni aun cuando se encontraba listo para incorporarse a la contienda, como puede advertirse en cartas dirigidas a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra.

El 26 de febrero de 1895, desde Santo Domingo, les escribió: "Embellezcan y regularicen a Patria (...) mucha noticia ahora (...) todo lo de Cuba (...) y siempre amenidad revolucionaria (...)".

En otra fechada el 10 de abril de 1895, a punto de abandonar Cabo Haitiano con destino a Cuba, les orientó:

“(…) Patria ha de ser ahora un periódico especialmente alto y hermoso. Antes, pudimos descuidarlo, o levantarlo a braceadas: ahora no. Ha de ser continuo, sobre las mismas líneas, afirmando con majestad lo contrario de lo que se afirma de nosotros, mostrando—en el silencio inquebrantable sobre las personas—el poco influjo real que les concedemos. A lengua sinuosa nos están batiendo: cerrémosles el camino a mejor lengua, la hermosa (…)”

Martí se apoyó  en Patria para levantar el ánimo independentista, aunar voluntades, allegar fondos y, sobre todo, compulsar a los hombres a incorporarse a la lucha. Así se aprecia también en el primer número, donde calificó como igualmente criminales a quienes promovieran  una guerra evitable, y a los que dejaran de promover una inevitable.

En la misma edición se refirió al papel de la prensa en una guerra que, como la que organizaba, resultaba necesaria, y acerca de Patria, sin dudas su mejor soldado, precisó:

"Lo que el enemigo ha de oír, no es más que la voz de ataque. Eso es Patria en la prensa. Es un soldado. (…) cada línea de los periódicos de la libertad es indispensable para fundarla; aun el adversario hallará en nosotros más bálsamo que acero. El arma es para herir, y la palabra para curar las heridas (...)".