Cerrar filas contra el delito

El delito en sus diferentes manifestaciones es un mal que corroe el sistema desde el interior y  debilita el buen funcionamiento de cualquier organización...

Después de una rigurosa investigación que demostró, una vez más, las debilidades que sirven de caldo de cultivo a diversas manifestaciones delictivas, el Secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba en la nororiental provincia de Las Tunas ha convocado al movimiento obrero del territorio a cerrar filas contra esas dañinas prácticas.

Existen suficientes pruebas de que estos desafueros atentan contra el patrimonio colectivo y perjudican la imagen de los colectivos laborales, donde existen personas honestas que no comulgan  con esos indignos procederes.

La convocatoria tiene en las palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la clausura de la Conferencia Nacional del Partido un resorte, cuando dijo: “La corrupción es  uno de los principales enemigos de la Revolución.

Hay que pelear y enfrentarse, pasar de la palabra a la acción”,   sentencia  que devela  una realidad que no puede descuidarse en la intención de consolidar el socialismo y sus principales conquistas en Cuba, en cuya materialización es indispensable el protagonismo de los trabajadores.

El llamamiento, que tiene de motivaciones esenciales esas premisas, enfatiza en que no  se puede perder ni un segundo   en la batalla crucial contra ese flagelo, tangible en hurtos y sacrificios ilegales de ganado mayor, robos, incumplimientos del deber de  preservar los bienes de las entidades económicas, malversaciones y otras tipicidades.

Porque el delito en sus diferentes manifestaciones es un mal que corroe el sistema desde el interior y  debilita el buen funcionamiento de cualquier organización, mina, corrompe, desarticula… y desde el punto de vista ético hace tanto daño a los malhechores  como a quienes, por desidia o complacencia, lo admiten sin sonrojos.

Las brechas que abren actitudes de esta naturaleza desvían  a bolsillos individualistas de personas inescrupulosas cuantiosos recursos que la Patria necesita para atender sus urgencias, principalmente aquellas vinculadas con el desarrollo del país y las posibilidades de atender muchas de las expectativas del pueblo.

Así lo demuestran, por solo citar un ejemplo, los 74 hechos detectados  en los últimos tiempos en el sector    del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, entre los que sobresalen 17 malversaciones –seis en bodegas-, cuya afectación económica asciende a 135 mil 863 pesos en moneda nacional por faltantes de mercancías y dinero dejado de depositar; así como tres casos de incumplimientos del deber de preservar los bienes en entidades estatales, los cuales propiciaron el escape de otros 45 mil 244 pesos.

Estos hechos tienen sus causas  en la falta de vigilancia y control de los recursos; deficiente organización y seguimiento de los sistemas de vigilancia; insuficientes acciones del control interno en las propias entidades; incumplimiento de los trabajadores durante su desempeño laboral; poca efectividad de la guardia obrera; y, débil tratamiento del tema en las asambleas de afiliados.

Por esta razón es vital despojar de formalismos los análisis de estos asuntos en las asambleas de afiliados,  pues constituyen el escenario ideal para revertir el mal porque la inmensa mayoría de los delitos ocurren en los centros laborales, pero infaustamente casi siempre son detectados desde afuera, lo que demuestra la ineficacia de esos debates consumidores  tiempo, pero sin   el impacto esperado, necesario.

De este mal no escapa ningún sector, aunque los de mayor incidencia son Comercio, Gastronomía y Servicios; Agropecuario  y Azucarero, tócales a todas las   estructuras sindicales  revisar sus estrategias de trabajo y plantearse medidas que aumenten el protagonismo de sus colectivos laborales en el enfrentamiento enérgico de estos fenómenos negativos, esta es la primera línea del combate al cual está convocado el movimiento obrero.

Lo más importante es transformar las causas y condiciones que generan los delitos, y solo la más estrecha cooperación entre   las organizaciones en los centros de trabajo pueden conjugar las acciones que den al traste con esas irreverencias que tanto laceran en lo económico y lo moral negando los valores esenciales forjados en más de 50 años de Revolución.