Más que rehabilitar, prevenir
¿Sabía usted que en su propio barrio puede acceder a una consulta de deshabituación tabáquica, atenderse una hiperqueratosis –callo en el pie—, realizar ejercicios de psicoprofilaxis antes del parto –si es embarazada—, y recibir orientaciones nutricionales si tiene obesidad?
¿Y conoce que muy cerca de su hogar trabaja, para las familias que lo necesiten, un equipo especializado en medicina física y rehabilitación, terapia física, defectólogos, podólogos, logo-fono-audiólogos, cultura física, y también funcionan consejerías de nutrición, y de medicina natural y tradicional?
De todas estas opciones para mejorar nuestra calidad de vida, que quizás muchos ignoran, nos explicó la doctora Maritza Leyva Serrano, directora del Programa de Rehabilitación del MINSAP, quien enfatizó que este concepto en nuestro país es muy amplio, pues consiste no solo en acciones de recuperación sino en prevenir discapacidades y promover estilos de vida saludables.
“En Cuba hay una amplia red de rehabilitación que funciona en los tres niveles de salud”, continuó explicando Maritza. “En la atención primaria, por ejemplo, hoy tenemos 426 servicios, más 38 extensiones después de la reorganización de los policlínicos, y en los lugares de difícil acceso funcionan mil 582 en salas de televisión”.
Comentó que estas salas son aquellos centros culturales que Fidel orientó crear en zonas montañosas o rurales con un número muy pequeño de habitantes: 300, 400 o 500, para que las personas pudieran mirar la televisión, a las que desde el año 2006 se les incorporaron los servicios de rehabilitación como una modalidad más, de manera que cuando no estuvieran cumpliendo un objetivo cultural, ofrecieran rehabilitación. Y se calificó un personal para esta sala, que pertenece a Salud Pública, y que viven cerca o en las mismas comunidades de ese territorio.
No llegar a la discapacidad
“La rehabilitación, ese cuarto sostén de la salud, nos explicó la doctora Leyva, especialista en Medicina Física y Rehabilitación y Máster en rehabilitación cardiovascular neurológica, ha de realizar promoción y prevención de discapacidad. Este programa integral que se acompañó de una gran inversión realizada en el país, no espera a que la persona se discapacite”.
Nos habla de ejemplos: nuestra población envejecida que tiende a serlo más; nuestra mortalidad infantil de 4,9, que evita la muerte, pero en ocasiones nacen niños que requieren atención temprana para disminuir alguna discapacidad; las secuelas de las enfermedades crónicas no transmisibles, muy frecuentes en los cubanos como cáncer, afecciones cerebrovasculares, infarto del miocardio…
“Y es lo que tienen como tarea nuestros servicios de rehabilitación, dentro de los objetivos de trabajo del MINSAP para el 2012, prevenir la discapacidad”, nos insiste.
Mejorar la calidad de vida
La dispensarización de cada comunidad está en manos del médico y la enfermera de la familia. Y se está implementando un sistema de trabajo que en muchos lugares ofrece muy buenos resultados: todo paciente dispensarizado por algún factor de riesgo, como el hábito de fumar, es remitido al servicio de rehabilitación para tratar de controlar el tabaquismo. A lo mejor no se puede erradicar, pero el cáncer de pulmón está cobrando vidas y el tabaquismo es uno de los factores que lo desencadena.
El equipo del servicio lo conforman: un especialista en medicina física y rehabilitación, técnicos en terapia física, defectólogos, podólogos, logo-fono-audiólogos, consejería nutricional, medicina natural y tradicional, y también un licenciado en cultura física.
“Con todo este equipo bastante completo, podemos atender la discapacidad y realizar la prevención”, Comenta la doctora Leyva.
“Porque lo único que queremos es mejorar la calidad de vida de la población cubana. Que vivamos más pero vivamos con calidad. Y el servicio de rehabilitación es el primero encaminado a resolver estos problemas. Y además cambiar estilos de vida no saludables.
Que la población sepa y exija
El diálogo se extendió en ejemplos. “Tenemos que aprender a comer, y en esos servicios hay un consejero nutricional, que no está utilizado suficientemente. Mira, si estoy con obesidad y tengo hipertensión, quiero bajar de peso, necesito saber cómo alimentarme.
“Las mujeres envejecemos, tenemos climaterio y menopausia, comienza la osteoporosis y a veces la dieta no es la correcta. Debemos ir allí, para aprender y disminuir la osteoporosis.
“En el Servicio de Rehabilitación un consejero orientará cómo nutrirse. A lo mejor la economía no te permite comer todos los días frutas o vegetales y tenemos que irlos balanceando, pero vamos a saber qué hacer para nutrirnos lo mejor posible.
“Tenemos al podólogo, vital. Porque en la población cubana existe un índice muy alto de personas diabéticas o que posiblemente puedan serlo, y tienen que saber cuidarse el pie responsablemente. Y allí está el podólogo, en cada uno de los servicios, encargado de enseñarles”.
La especialista menciona además la diatermia para los pacientes con enfisemas que está disponible en todos los servicios de rehabilitación. Aun sin hacer el drenaje de los bronquios, con un poco de ejercicio y la diatermia, la calidad de vida de esa persona mejora muchísimo. “Pueden mejorar los enfisematosos, los asmáticos, solo nos falta hacerlo”, explicó.
“Otro caso: en nuestra población envejecida, muchos ancianos viven con otro viejito. En un hogar está la mamá de más de 80, con su hija que supera los 60: son dos personas adultas. Y se presenta la fractura de cadera.
“Tenemos los servicios de camas magnéticas. El magnetismo aumenta la densidad ósea. Si hay una fractura y se quiere aumentar el callo óseo, entonces se emplea la magnetoterapia; y si no hay fractura, pero sí osteoporosis se aplican sesiones de magneto terapia para la prevención de la fractura de cadera.
“Si se utilizaran como se debe estos servicios, diseñados no solo para hacer actividades de rehabilitación sino de prevención y promoción de salud, tendríamos un impacto en la calidad de vida de la población cubana”, concluyó Maritza.



