Félix Chapottin, sonero mayor

Trompetista y líder de orquesta, gran especialista del más genuino son cubano


Cuando de la música cubana se trata, hay una figura que siempre conservará su puesto destacado, sobre todo en la música popular bailable y ese es el trompetista Félix Chapottín.
Cubano de pura cepa, Félix Chapottín Lage, nació en La Habana el 31 de marzo de 1907, hijo de Natalia Lage y el tabaquero Julio Chapottín.

Desde pequeño era muy aficionado a la música, la cual lo atraía grandemente, y es así que de temprana edad comenzó a estudiar con el profesor Venancio González los instrumentos de vientos: cornetín, tuba, oboe y más tarde el bombardino.

Su habilidad lo llevó a ingresar en la banda infantil de Guanajay, pueblito donde ocasionalmente vivía por aquella época.

Hermano de crianza de Luciano Pozo González (el legendario Chano Pozo), fueron dos jóvenes muy bien llevados, según comentarios de quienes  los conocían y ambos se apasionaban por la música.

Ya trompetista Chapottín incursionó por innumerables comparsas habaneras inducido por su tío Margarito Lage, experto en cosas de carnaval, hasta que en el año 1924 ingresó en “La Estudiantina Orquídea de Américo González”, y posteriormente  en 1927 al ya famoso Septeto Habanero, como sustituto del trompetista Rafael Hernández (El piche); se convirtió así en  el segundo trompetista que interpretaba el son en nuestro país y posiblemente en el Mundo.

Al abandonar el Septeto Habanero Chapottin transitó por las agrupaciones: Septeto Colín, Munamar, Universo, Alabama, Boloña… Junto al legendario Jesús Gutiérrez (Tata) organizó el Sexteto Bolero y más tarde integró la agrupación Septeto Carabina de Ases. Pero Chapottín no se mantenía mucho tiempo en grupo alguno y continuó su periplo por el conjunto América, La Gloria Cubana, Orquesta Anacaona, dirigida por las hermanas Castro. Posteriormente se insertó en el Conjunto Azul dirigido por su hermano de crianza Chano. No obstante cada vez que lo llamaban de una comparsa, allá iba “Chapo” con su trompeta.

A finales de los años1940, actuando en el bien nombrado conjunto Jóvenes del Cayo, lo vino a buscar Arsenio Rodríguez. Sin pensarlo dos veces Chapottín se enroló junto al Ciego Maravilloso y finalmente se asentó en  esa agrupación, siendo uno de los mejores sonero de la trompeta en Cuba.

Entonces ya venía precedido de un vasto conocimiento de los elementos más exigente de nuestra música popular cubana, tanto como lector ó improvisador. Es decir, complementó lo que de hecho era una agrupación, “Todos estrellas”.

En aquellos momentos el conjunto de Arsenio lo integraban los siguientes músicos: piano: Luís Martínez Griñan (Lilí), contrabajo: Lázaro Prieto, tumbadora ó conga: Félix Alfonso (Chocolate), bongosero: Antolín Suárez, (papa Quila), voces: René Scull, Miguelito Cuní y Carlos Ramírez guitarra rítmica y voz segunda, tresero y director: Arsenio Rodríguez., trompetas: Oscar Velasco (Florecita), Alfredo Armenteros (Chocolate) y Félix Chapottín Lage.

En el año 1951 Arsenio Rodríguez decidió marchar para los Estados Unidos, y la dirección del grupo quedó bajo la batuta de Félix Chapottín, con la misma línea creada por el Ciego Maravilloso. Nació así en 1950 el Conjunto Félix Chapottin.

El sonero Chapottín fue un gran exponente de nuestra música cubana, en su configuración más autóctona posible, jamás se dejó influenciar por tendencias foráneas, aunque no sea ningún descrédito este hecho. Pero la identidad de un país en su conformación debe estar definida por muchas razones y una de la más importante es su música, sus bailes, sus costumbres, su hábitat, su forma de definirse en las labores cotidianas, así como sus luchas con un máximo de sello único y definido.

Nuestra música popular ha llegado a penetrar de una u otra forma, en casi todos los ritmos y melodías en una gran cantidad de países hermanos, lo cual representa un orgullo para los pioneros de estas enseñanzas.

Félix Chapottín Lage, falleció  en La Habana el 21 de diciembre de 1983.