Con bolas huecas no hay jonrón

Los clientes de la heladería Coppelia abogan por un producto de calidad en la confortable instalación capitalina, inmersa en un proceso de restauración

Un simple vistazo es suficiente para advertir que el inmobiliario de la emblemática heladería Coppelia de La Habana es ahora mucho más vistoso. Las paredes relucen de frescura, y los últimos meses han sido de dura faena para brindar un servicio de mayor calidad. Sin embargo, sentarse en las nuevas y confortables sillas es, más que un preludio de lo que pudiera ser, un avance de lo que muy probablemente no sucederá. Para algunos, una invitación a la frustración.

Durante un recorrido por sus instalaciones, los reporteros de Trabajadores constatamos que algunos clientes no sienten una satisfacción completa del servicio que allí les ofrecen.

“El helado me lo trajeron casi derretido; yo no sé si fue porque se demoraron en servirlo en el plato, o en traerlo, o es que no hay buen sistema de refrigeración. Y las bolas que vienen con consistencia, muchas veces están huecas por dentro o tienen trozos de hielo”, manifestó la joven cliente Judith Morales, mientras mostraba su helado.

El mal estado de conservación de las neveras fue el punto más crítico que se encontró la nueva dirección desde que la heladería pasó en octubre del 2010 de manos del Ministerio de la Industria Alimentaria, a las de Comercio Interior.

Según Clara Herrera Jiménez, directora de Coppelia, en julio del año pasado “tuvimos que parar la nevera central para someterla a una reparación, y recuperar otras dos más pequeñas para almacenar las mil 600 tinas que se consumen diariamente.

“Nuestros equipos no tienen casi refrigeración ni condiciones favorables. El año pasado obtuvimos 32 frízeres, pero necesitamos 25 más que permitan almacenar el helado durante el boleo, mantener la variedad en sabores, y una mayor calidad del producto”, resaltó.

La higiene del centro es uno de los ejes por los que giran las inquietudes de algunos clientes como Andrés Rivera, quien señaló que ha visto en ocasiones a los dependientes “echándole el polvito al helado con las manos”, o “poniendo las cucharas sobre el mismo mostrador donde todo el mundo coloca sus codos, manos, o hasta jabas y bolsos”.

La administración del centro considera que la limpieza es adecuada, pues cuenta con todos los insumos y no hay carencia de detergente. Sin embargo, Herrera reconoció que “trabajamos con pozuelos plásticos, certificados por Salud Pública, que no son los idóneos. Debemos emplear otros de acero inoxidable, pues son más higiénicos y conservan mucho mejor la refrigeración del producto”.

La disposición de los dependientes a la hora de atender preocupa a muchos, incluso a la dirección del centro, por constituir un problema de siempre y una lucha constante.

Según Alicia Valdés, cliente de mediana edad, la atención varía, porque “hay algunos que son excelentes, pero otros no tienen ética para trabajar con el público”.

Lo que Alicia no sabía al ser interrogada por esta publicación es que existe en Coppelia un comité de protección al consumidor que atiende todas las quejas de la población. Pero ella no fue la única persona en enterarse ese día. ¿Falta de información por parte de la dirección?

Pues sí. Existe falta de información, o al menos un flujo eficiente para conocer, por ejemplo, los sabores que se ofertan. En los exteriores de la instalación no siempre están colocados en las plantillas, o estas se encuentran desactualizadas. Una vez dentro, los clientes reciben la sorpresa de leer una nueva opción en las pizarras, hasta quedarse pasmados frente al dependiente que les propone, finalmente, algo diferente.

A los problemas de refrigeración, que imposibilitan la conservación de más de dos sabores en una misma área de venta, se suman los problemas con el abastecimiento por parte de la fábrica de helados Coppelia.

Aunque la entrega del producto no transita por ninguna dificultad y se hace diariamente, existe una gran deficiencia con la variedad de sabores.

“Hay algunos como el coco, la piña, o el tutti-frutti, que de tener calidad podrían contar con buena aceptación; pero son débiles de sabor. En ocasiones nos pasamos hasta dos meses sin recibir chocolate, y cuando entra es insuficiente para cubrir la demanda”, resaltó Herrera.

La directora de Coppelia reconoce que el delito más extendido ha sido siempre el desvío de tinas de helado.
“Me parece que en otros momentos no se combatió muy fuertemente, pero hoy es tarea vital. No está resuelto, es un trabajo de todos los días”, precisó.

Entre las principales quejas por parte de la población siguen estando la demora en el servicio y el tamaño de la bola. Herrera manifestó otra irregularidad: los dulces hay que recogerlos diariamente y se comienzan a vender por el mediodía, pues las condiciones de refrigeración no permiten almacenarlos de un día para otro, excepto la gaceñiga.

Coppelia ha enfrentado en los últimos meses un arduo proceso de reparación en sus sistemas eléctricos, instalaciones hidráulicas y redes sanitarias. Sin embargo, falta trabajar en la iluminación, la ambientación de los locales, y en el montaje de un grupo electrógeno.

La heladería es una de las instalaciones más populares de la capital cubana y alrededor de 10 mil personas la visitan diariamente. Las nuevas inversiones en sus locales sirven para mejorar los servicios, pero la calidad de sus productos depende de un trabajo coordinado y exigente en el cual deben empeñarse otras instituciones, comprometidas con la continuidad y éxito de este proyecto, fruto de la Revolución.

Comentarios

El coppelia de la capital es

El coppelia de la capital es solo fama lo que le queda, no cierran a la hora que ellos tienen establecidas, las bolas tienen cada vez mas baches que las cales de la habana, los sabores son los mismos, ya lo que existe en ese lugar es falta de respeto y maltrato hacia el cliente cosa que debe estirparse desde la raiz (direccion ) hasta las hojas (trabajadores).

Muchas veces se ven a los

Muchas veces se ven a los dependientes como venden las tinas de helado por fuera, esto sobre todo se ve en el kiosco donde venden helado en barquillo. Las galleticas que deberían ponerle al helado no se las ponen teniendolas y después son las que a la entrada del establecimiento te venden los revendedores. Esto es un problema de la administración que muchas veces tiene conocimiento de todos estos hechos y se hacen los que no saben nada a veces hasta por su propio beneficio.

El Coppelia de hoy en dia

El Coppelia de hoy en dia realmente dista mucho del de nuestros años de niñez, hoy no existe variedad ninguna de sabores; hace unos dias lleve a mi niño por primera vez para que lo conociera y nos sentamos en la torre, solamente habia helado de guayaba y el dulce se acabo a dos mesas de nosotros. Ademas te sirven con un descuido tal como dice el dicho ¨matando y salando¨. Realmente lejos de los problemas que no estan al alcance de las manos de la administracion, creo que la muestra de deseos en lo que se esta haciendo brinda mucho confort a los que reciben dichos servicios.