XXIV aniversario del Centro de Microcirugía ocular

V Taller Nacional de Catarata

Este taller será celebrado a finales del presente mes en el Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”, de la capital habanera, en saludo al XXIV aniversario del Centro de Microcirugía ocular

¿Sabía usted que en el mundo hay unos 284 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 245 millones presentan baja visión y 45 millones son ciegas? ¿Y que de estos últimos, más de 17 millones son ciegos por catarata?

Pues sobre esta afección se celebrará el V Taller Nacional de Catarata en el Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, del 25 al 27 de abril.

Durante esta Jornada científica que saludará el XXIV Aniversario del Centro de Microcirugía Ocular se intercambiarán experiencias sobre la catarata, esa opacidad del lente ocular llamado cristalino que generalmente se observa asociada al envejecimiento, de tal manera que en el 90 por ciento de los mayores de 65 años pueden encontrarse signos de ella.

Es conocido que, además de la variante senil, también puede ocurrir de forma congénita, tras una lesión del ojo, por exposición a radiaciones, el uso de algunos medicamentos y enfermedades como la diabetes.

Especialistas del Pando Ferrer dieron a conocer que sus síntomas más frecuentes son la visión nublada o borrosa, el cambio frecuente de espejuelos, mala visión de noche, deslumbramiento por las luces o visión doble. Alertan que ante la presencia de éstos se debe acudir a la consulta del oftalmólogo, ya que en todas las provincias del país existe personal capacitado para diagnosticar y tratar eficazmente a los pacientes que sufran esta afección.

Su curación no se logra con colirios ni ninguna otra medicación, sino a través de una cirugía que ha demostrado ser de las más seguras y cuya duración no sobrepasa los 20 o 30 minutos en la mayoría de los casos. El proceder quirúrgico consiste en extraer el cristalino opaco y sustituirlo por una lente artificial con lo cual el paciente recupera rápidamente la visión siempre y cuando no existan otras enfermedades oculares que afecten el resultado visual.

Existe el criterio generalizado que para operar hay que esperar a que la catarata esté “madura” lo cual constituye un mito. La cirugía debe ser indicada si la disminución de la visión interfiere con las actividades diarias, como manejar, leer o ver televisión, añaden los expertos en la especialidad.