San Luis, el más completo
“Rolando trata de ubicar a los combatientes en los lugares más seguros y con la valentía que lo caracterizó siempre queda en una posición menos protegida, donde tiene que hacer frente a una ametralladora 30.06”.
Así rememora Urbano —el hoy coronel Leonardo Tamayo Núñez— el proceder del inolvidable guerrillero cuando, el 25 de abril de 1967, por orden del comandante Ernesto Guevara, situó una emboscada relámpago en la finca El Mesón, entre Ticucha y el río Iquira, ante el inminente encuentro con fuerzas del ejército.
Gravemente herido en un muslo, falleció poco después de haber sido encontrado por sus compañeros en estado de semi inconsciencia.
Adolescencia bravía
Nacido el 27 de abril de abril de 1940, en un humilde hogar del poblado de San Luis, en la antigua provincia de Oriente, con solo 16 años de edad y luego de participar en diversas actividades revolucionarias, Eliseo Reyes Rodríguez ganó la Sierra Maestra y se incorporó como mensajero de la columna del comandante Ernesto Che Guevara, en el campamento de El Hombrito. Desde entonces respondió al apodo de San Luis. También con él marchó a la región montañosa de la entonces provincia de Las Villas, en el centro del país, como miembro de la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo.
Por la valentía demostrada tanto en el enfrentamiento a la ofensiva lanzada por el ejército de la tiranía en el verano de 1958, como durante la invasión y actividad combativa en territorio villareño, fue ascendido al grado de capitán.
Tras el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, se desempeñó sucesivamente como jefe de la Policía Militar de La Cabaña, en La Habana, y de unidades militares en la región central, y delegado provincial del Ministerio del Interior (MININT) en Pinar del Río. En 1965, integró el primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
El orgullo del Che
El propio día 25, recordando el Canto general de Pablo Neruda, Che anotó en su diario:
“(…) compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria; de su muerte oscura sólo cabe decir, parta un hipotético futuro que pudiera cristalizar: ‘Tú cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma’”
Y en el resumen de lo acontecido durante ese mes, calificó su muerte como un severo golpe, porque se proponía nombrarlo jefe del segundo frente que pensaba abrir en la zona de Chapare.
Lo tuvo presente también durante el análisis del combate del 26 de junio, donde perdió la vida el combatiente Carlos Coello. De las palabras que le dedicara, el hoy general de brigada Harry Villegas Tamayo, Pombo en aquella gesta, rememoró:
“Cuando se refirió a Rolando, comenzó resaltando su capacidad de dirigente, lo consideraba el cuadro más completo, tanto en lo político como en lo militar, de todos los componentes de la guerrilla. (…) sentía el orgullo de haberlo formado a su lado”.



