Conmover, interesar, deslumbrar

La llamada estrofa nacional adquiere una nueva dimensión en El libro de los desterrados, galardonado con el Premio Iberoamericano de Décima Cucalambé 2010

La llamada estrofa nacional no ha dejado de interesar a creadores de diversas generaciones. Contrario a lo que pudiera pensarse, la décima aparece con una activa y constante presencia dentro del panorama literario insular. Es como si existiera una especial preocupación por conservar y atesorar la antigua composición poética de diez versos octosílabos.

Se ha publicado un cuaderno que reafirma ese interés en mantener viva y lozana a la décima. Obra singular que, bajo el título El libro de los desterrados (Editorial Sanlope, Colección Iberoamericana, 84 pp.), firman Carlos Esquivel y Diusmel Machado, y que propone como una revisitación de la estrofa del pueblo cubano.
 
El libro de los desterrados, que llega ahora avalado con el Premio Iberoamericano de Décima Cucalambé 2010, gira alrededor de una sensible problemática que, a lo largo del tiempo, ha marcado el devenir de la humanidad. Se aborda, así, el tema del exilio, con esa dosis de desarraigo, sufrimiento y nostalgia que le son afines.

Carlos Esquivel y Diusmel Machado se han empeñado en reivindicar, mediante la tradicional forma estrófica, a figuras de las letras cubanas que, por determinadas razones, han sido marcadas por las huellas del exilio. Hombres y mujeres que, en ocasiones, han sido injustamente olvidados o silenciados por tal circunstancia.    

En “Matar (o salvar) a la isla mientras duerme”, la segunda sección del volumen, aparece esta décima, dedicada a José María Heredia, el primer poeta revolucionario de la isla, autor del estremecedor “Himno del desterrado”:

El miedo del desterrado,
lo sufro como un fantasma,
el vacío no entusiasma
la neblina de mi lado.
Si fingí, o si he llorado
es otra forma de viaje.
Huir o quedarme: el traje
es el mismo y me soporta.
Huir, quedarme: no importa:
la patria es sólo un paisaje.

Poeta y narrador, Carlos Esquivel (Elia, 1968) es autor de una conocida y reconocida producción literaria, publicada dentro y fuera de la isla. Por su libro Perros ladrándole a Dios (1999) recibió, en 1998, el Premio Cucalambé, mientras que, en el 2005, obtenía también ese propio galardón por Toque de queda (2006).  

Diusmel Machado (Guáimaro, 1975) es autor de varios poemarios y sus textos han sido antologados y aparecido en publicaciones periódicas. Entre los reconocimientos recibidos se encuentran el Premio Internacional de Décimas de Tuineje, en Fuerteventura, en el 2005, y el Premio Internacional de Poesía Ars Creatio, del 2009, ambos concedidos en España.

En palabras del crítico Eugenio Marrón Casanova, en su texto “De payadores, estrofas y dúos”, los autores de El libro de los desterrados, Carlos Esquivel y Diusmel Machado, proponen el “disfrute de un género legendario, visitado por ellos como hijos pródigos que regresan al patio natal”.

Reconforta, en realidad, la lectura de El libro de los desterrados. Porque esta colección de décimas, de la autoría de Carlos Esquivel y Diusmel Machado, es el más fehaciente testimonio de cómo la tradicional estructura poética puede, con oficio y talento, conmover, interesar, deslumbrar, al más exigente lector de estos tiempos.