1º de mayo de 1957

Desfile reprimido con plan de machete

Por entonces para conmemorar la fecha se requería de un permiso del Ministerio de Gobernación, como estaba la situación política en la Isla la autorización nunca llegó

Todavía quedan varios protagonistas y algunos recuerdan que el amanecer del 1º de mayo de 1957 fue lluvioso en Cabaiguán, localidad de la antigua provincia de Las Villas, con una fuerte industria tabacalera y arraigada tradición en las luchas del movimiento obrero.

Por entonces para conmemorar la fecha se requería de un permiso del Ministerio de Gobernación, como estaba la situación política en la Isla la autorización nunca llegó; presintiendo el hecho varias agrupaciones gremiales y el Partido Socialista Popular habían organizado en diferentes barrios pequeños núcleos de trabajadores con la orientación de confluir hacia la fábrica de tabacos Bauzá, lugar escogido para la concentración y desde donde luego recorrerían las calles y depositarían  una ofrenda al Apóstol en el parque principal de la ciudad.

Dados los inconvenientes y a pesar de las dudas sobre la realización de la marcha situación que conocieron la policía y la guardia rural, cuerpos que no obstante tomaron previsiones y trajeron fuerzas hasta de la distante ciudad de Camagüey.

Mario García hoy está convaleciente, pero entonces era un enérgico dirigente sindical de la fábrica, ni siquiera el máximo líder, pero intervino de una manera que resultó decisiva, hace un tiempo relató su visión de aquellos acontecimientos.

"Todo el mundo estaba allí y los dirigentes valoraban si debíamos o no realizar el desfile; existían diferentes opiniones, entonces yo meto la “cuchareta” y digo: como no vamos a desfilar si los compañeros están aquí y hasta trajeron la bandera.

"Cogimos por la calle Valle (del centro) y se nos fue uniendo gente; creo que hasta hubo cierta confianza en   que no íbamos a salir; pero cuando ya habíamos recorrido unos 400 metros nos intercepta la Guardia Rural, a los que íbamos al frente nos dicen que éramos unos atrevidos; se crea una situación tensa y es cuando sale la frase que yo luego repito y logra una confusión momentánea: ¡hasta aquí, esto se acabó ¡ "

"Y aprovecho‚ la oportunidad con aquel 'se acabó' y les dije: hasta aquí llegamos, pero hay que decirle algo a los trabajadores…el teniente viendo la posibilidad de que aquello terminara pacíficamente me deja hasta encaramarme en la defensa del yipi (un pisicorre) en que venían.

"Compañeros hasta aquí, nosotros hasta aquí... repetí varias veces la frase; miro para el teniente y le dije: verdad teniente y me respondía que sí; entonces fue cuando agregué: nosotros hasta aquí, Miguel, este, aquel (señalo a los organizadores) pero para ustedes (la multitud) la consigna es llegar hasta donde cayó Alfredo López Brito y luego hasta el parque Martí.

Como era de esperar, los señalados, fueron arrestados inmediatamente, más tarde se le sumaría otro que fue apresado en su casa. La masiva marcha siguió otro tramo pero no pudo cumplir el objetivo pues justo cuando otro dirigente local, René Dorta, concluía su intervención en un sitio donde asesinaron al luchador obrero; más de un centenar de soldados y policías arremetió contra la manifestación a plan de machete.

"Cárdenas estaba en el grupo, fue de los primeros que le dieron “leña”, ese siempre cogía “leña”, estaba metido en todo, además tenía problemas en una pierna y se le dificultaba moverse, acota Mario al referirse a uno de sus compañeros de lucha.     

Miguel Cárdenas entonces era un joven de 23 años, aprendiz de tabaquero en los llamados chinchales, pequeños talleres donde no pocos se ganaban algún dinero elaborando tabacos.

El aludido también se expresa de manera muy elocuente de su compañero: "Mario era un “dolor”; fue el primero que cayó preso, junto con Miguel Reyes, Rigoberto Álvarez, David Concepción… ese día los cogieron y se los llevaron para Santa Clara; en el desfile también iba Juan Santander (otro dirigente sindical), con un periódico en la cabeza porque lloviznaba y estaba enfermo de los pulmones.

Hace más precisiones sobre la marcha; el primer grupo salió del barrio El Gallito, con Carlos Pérez, el hermano de Faustino, Joaquín Bernal, también Rogelio Rojas, que luego asesinaron, entre otros…

Yo iba con la bandera, recuerda Cárdenas, era pequeña, y un cartel que decía Abajo Mujal (dirigente sindical comprometido con el régimen) Abajo Batista, Viva el 1º de Mayo; me dieron unos planazos por la espalda y en la cabeza, me caí y los compañeros me recogieron del suelo y me sacaron de allí.

JUICIO Y CONDENA

El 11 de mayo fue el juicio; los condenaron a pagar 40 pesos de multa cada uno; pero “Miguel Reyes, que en ese momento no fungía como secretario general de los tabacaleros pero era el líder natural, dijo que nosotros no íbamos a pagar nada y orientó que se recogiera kilo a kilo (centavo), que nadie diera un peso, se hicieron unas alcancías y se fue casa por casa; así se recaudaron los 200 pesos para los cinco que estábamos enjuiciados, rememora Mario.

Con el tiempo se conoció lo que afirmaba Miguel Reyes, (dirigente nacional de los tabacaleros, al triunfo de la Revolución), que ese día en Cabaiguán fue donde único se desfiló en Cuba; la gente se fue sumando espontáneamente y cuando enfilaron por calle principal de la localidad que hoy lleva el nombre del mártir Sergio Soto, marcharon más de mil personas aquel 1º de mayo de 1957.