Hubo conga en el Sandino

El sábado estará en el montículo  por Villa Clara Robelio Carrillo y el lunes Fredy Asiel Álvarez

El Sandino terminó a ritmo de conga. No era para menos, los naranjas, después de un primer descalabro en este play of , demostraron sus garras de triunfadores y no decepcionaban a sus seguidores.

Un aficionado me dijo entusiasmado, “estuvimos todo el tiempo arriba y eso es bueno, el equipo recobró la confianza, se va recuperando”. Otro, que giraba una pancarta al compás de las cornetas,  expresaba a viva voz, “esto ya no lo para nadie”. En las gradas se escuchaban comentarios encontrados,  pero todos con los matices alentadores que reportó esta victoria.

Particularmente Ariel Borrero expresó que se había levantado de un momento de estatismo. “Me salió el jonrrón, eso me tiene muy  seguro. A Granma vamos con la convicción de que no podemos regalar nada, he ido cogiendo el paso, estoy en forma  para seguir guerreando. Hay Borrero para rato”, afirmó el inicialista y cuarto bate naranja, quien acababa de dar un esperado cuadrangular. Con igual júbilo se expresó Adelmis Díaz, el otro pelotero que sacó del parque la bola por el equipo villaclareño.

Al terminar el juego  Ramón Moré,  director  técnico del Villa Clara,  declaró confiado: “A Granma  vamos a buscar dos triunfos, estamos jugando con un conjunto de grandes bateadores, es un contrario de mucho nivel que debemos  respetar, sabemos como empieza el juego nunca como se acaba, nos toca ponerle un final de victoria”.

Asimismo dio detalles de cómo moverá a los lanzadores en los próximos encuentros. En tal sentido Moré anunció que el sábado abrirá Robelio Carrillo, mientras que  para el lunes usará a Fredy Asiel Álvarez, y  apuntó que utilizará a todos los lanzadores que  se necesite.

Por su parte Carrillo reconoció estar listo para ganar y luchar hasta el final,  y Fredy señaló que saldrá a darlo todo. “Villa Clara espera lo mejor de mi  y me emplearé a fondo”, precisó

Vuelven los dos equipos a la lucha, ahora en el Oriente del país, el Sandino, remozado y vuelto a pintar de naranja, espera a sus jugadores, para seguir  disfrutando de un estadio repleto que unas veces suspira, otras grita, también se levanta en olas,  y  añora siempre estremecer  en una conga.