Víctor y Ariel: por fin el abrazo
Hasta primera fue Víctor Mesa a saludarlo y a Ariel Sánchez el abrazo le supo a gloria. Desde que empezó la Serie Nacional 51 nunca como ahora vi tanto desborde de alegría en el cocodrilo mayor de los matanceros.
Quizás sea el 23 de la novena yumurina quien más sienta las exigencias de su recio manager. Constantemente lo he visto regañarlo con la mirada, encimársele de manera airada y nunca Ariel le reprochó esto o aquello, “porque siempre supe que él pedía todo lo que yo podía dar y no siempre di”.
Ayer mismo, en el sexto juego de este play off Matanzas vs Sancti Spíritus, Víctor se lo quiso “comer” cuando lo capturaron de segunda a tercera base, en un corrido mal hecho que por lo menos una carrera le costó a su equipo, por la conexión que después vino.
“Quería que la tierra me tragara… Imagínate un error así…”, confiesa Ariel y frunce el ceño. “Pero no me desanimé y salí a resolver lo que mal hice… Salió el jonrón, y como Guillermo estaba en base, pagué la que debía y puse mi equipo arriba por 3 a 2”.
Cuando tres imparables parecían suficientes para el muchacho de Jovellanos, llegó al sexto con las bases llenas, dos outs y limpió las almohadillas con su segundo triple. Fue entonces cuando Víctor, que nunca le perdonó una a su talentoso jardinero izquierdo, corrió desenfrenado a decirle en un abrazo: “Viste muchacho lo que puedes hacer”.
Por eso confesó: “Sí, estoy muy feliz de haber jugado el partido de mi vida, me debía un triunfo que dedico a mi familia, a mis tíos Wilfredo y Fernando, a mi padre Arturo que cumple misión en Venezuela. He jugado siempre bajo la presión de honrar lo que ellos hicieron en su tiempo como pelotero y eso me enorgullece. Pero es bueno que uno mismo forje la historia que le toca.
“Estar en los play off es lo más grande que le ha sucedido a este equipo. Yo que llevo siete años nunca imaginé estar en esto, ni remotamente cerca. Ahora que hemos vivido tantas emociones, no nos queda otra que dejar no la piel, el corazón en el terreno. Este pueblo lo merece, Víctor lo merece.
“¿Qué pasará mañana? El compromiso es hacerlo todo bien en este séptimo y último desafío, es la premisa para ganarle a un Ismel Jiménez inmenso. Tocar la bola, fildear, lo que nos toque hacer, será hecho”, sonríe y una multitud lo aleja de mi lado.
En la noche del 2 de mayo de 2012, Ariel, el jugador más valioso del sexto partido de play off contra Sancti Spíritu, enseñó su estirpe de guerrero en el estadio Victoria de Girón. ¿Qué otra cosa podría esperarse de un Sánchez?



