Muestra colateral

Boxing citadino: otro nocaut de Jesús Lara

Durante la XI Bienal de La Habana, en la galería Ciudades del mundo (25 y L, Vedado) se producirá un acontecimiento sobre el que ya existen expectativas entre críticos y público

Durante la XI Bienal de La Habana, en la galería Ciudades del mundo (25 y L, Vedado) se producirá un acontecimiento sobre el que ya existen expectativas entre críticos y público. Se trata del proyecto de exposición colateral del multifacético creador Jesús Lara Sotelo (La Habana, 1972) titulado Boxing citadino, admirable propuesta sobre la que dialogamos con este destacado artífice que, tal ha dicho, desde la fotografía y los audiovisuales pretende mostrar la interrelación de diferentes contextos sociales, y reflexionar sobre la identidad cultural de las comunidades representadas en sus obras.

¿Puede ofrecernos algunos detalles sobre esta muestra?

Boxing citadino es un proyecto concebido en la encrucijada de una época que toca una vez más fondo con sus propias concepciones, consignas e ideologías, ya que sus propias ideas de “desarrollo”, es decir, específicamente de los métodos de cómo alcanzarlo, poco han variado, perdura el desarrollo basado en el exterminio, las políticas rapaces, el consumismo y la aniquilación de culturas. Los argumentos que sostienen la cultura del caos demencial, así como el entretenimiento y la enajenación del individuo por la fuerza y no por racionalidad, hacen que las posibilidades de mejoramiento sean decadentes, estériles y autodestructivas para la especie humana.

 Si me tocase definir a Boxing citadino diría que es un combate, un cuerpo a cuerpo, un ultimátum, una decisión responsable entre el imprescindible padecimiento del desarrollo como civilización y el sufrimiento, la obcecación de evadir los dolores del crecimiento.

¿Qué causas, objetivas o subjetivas, le motivaron a incursionar en estos temas?

Estos temas sobre la condición humana, sobre el lado oscuro de nuestra naturaleza —que al fin imposibilita que los hombres sean mejores y plenos para sí y para la sociedad— son en mi obra una constante invariable, un punto de disertación, una zona para el desafío, para desinflar el ego y nuestra falsa creencia omnipotente. Pocos, con honestidad, se atreverían a afirmar que nuestra época está dominada por las elevadas virtudes humanas, aunque habrá que dejar margen para los que piensan que sí.

El lenguaje de estos audiovisuales es eminentemente universal. ¿Sus obras establecen nexos o analogías con Cuba?

“…Si ha de pensarse; piense universalmente, pues es el único modo de elevar y hacer profunda la inteligencia creativa”…, esto lo escribí en 1998. Todo imaginario que coexiste en el universo del creador está indisolublemente unido a su contexto político, social y espiritual; por lo mismo toda búsqueda, todo hallazgo, todo aliento de espiritualidad por distante que parezcan están conectados en la atmósfera de las circunstancias más inmediatas y mi obra no es la excepción, es un reflejo de la interacción de realidades, de mi experiencia pasada… Lo cubano está en todo acto de mi existencia y, por ende, en la creación misma. Parto de mi realidad, de sus contradicciones, aciertos, pobrezas, virtudes e historicidad. Cuba es un país y forma parte del mundo, y no se exonera de las vicisitudes y transformaciones que en él acontecen.

¿Por qué esa relevancia de la violencia en estos proyectos?

No creo en la paz que se consigue con sangre, no creo que la violencia en alguna de sus manifestaciones conduzca a algún lugar, al menos distinto al de la frustración, al de la represalia, a la división de los hombres. Mi arte es un antídoto ante el veneno que produce mi ego. Trato de proponer alternativas ante los modelos que prolongan los sufrimientos de las personas a través de estrabismos y falsas esperanzas.

¿Boxing citadino tiene que ver más con avanzadas tecnologías de la comunicación visual que con el arte tradicional, en el que usted tiene un camino bien labrado y reconocido?

El mundo se diversifica; se mezcla, termina siendo otra cosa, por otro lado decrece aquello que pudiendo ser magnífico termina siendo banal. Todo se transforma, el arte y la conciencia de la experiencia vital así lo confirman. Crear es el único método de salvarme, por ello confieso mi temor de no saber justificar los días perdidos o reiterados. Hallo gran diferencia entre el cambio por el cambio, y el cambio necesario como antioxidante, revitalizador de lo imprescindible. ...Yo no refuto los ideales, ante ellos, simplemente, me pongo los guantes...