Inauguran el MAC/SAN
Desde hace varios días, la noticia promueve el interés entre curiosos e incrédulos: A partir de este lunes, como parte de la XI Bienal de La Habana, quedará abierto el primer Museo de Arte Contemporáneo de Cuba, en San Agustín, el MAC/SAN, en uno de los barrios de la periferia occidental de la ciudad.
La idea, otra más del Laboratorio Artístico de San Agustín (LASA), creado y liderado por el joven artífice Candelario, surgió hace dos años “como resultado de la residencia de tres artistas, dentro de los cuales me incluyo. Los otros dos son el alemán Erik Göngrich y el franco-suizo-inglés Stefan Shankland”, dijo. Entre los múltiples programas emprendidos por ese colectivo en poco más de cuatro años de fundado, el MAC/SAN era un ambicioso anhelo que necesitó de la cooperación de varios artistas de diferentes latitudes, entre ellos Catherine Sicot, curadora de origen francés residente en Canadá, quien promovió el debate colectivo sobre un presunto museo de arte contemporáneo en el siglo XXI.
Lo que para muchos era una utopía, prontamente contó con decenas de seguidores. LASA, codirigido por la curadora europea Aurélie Sampeur —compañera de Candelario en el arte y en la vida—, vio en la materialización de esta imaginería, una positiva respuesta a la necesidad de realizar prácticas artísticas contemporáneas en espacios públicos, objetivo principal de este laboratorio situado en un reparto del municipio habanero de La Lisa, con una extensión de 4km2, y más de 37 mil habitantes.
Pero LASA —Premio Nacional de Curaduría 2010, otorgado por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas— tiene como fin, además, explorar desde el interior, hacia el exterior, y viceversa, el sentido de pertenencia hacia el espacio en cuestión. Actúa y fomenta su dinamismo, sobre la base del urbanismo y de la comunidad (el interior), del arte, de la cultura y de la interculturalidad (el exterior), estimulando además, nuevas percepciones sociocomunitarias.
En concordancia con esos presupuestos, MAC/SAN es resultado de la labor de un grupo interdisciplinario y multinacional integrado por unas 30 personas que desde el año 2008 acometieron enjundiosos trabajos de investigación en esa localidad. “Es un híbrido: una obra y un escenario de trabajo artístico. También es contextual y pluriforme. Mediante la combinación de diversas prácticas artísticas, propiciará debates entre diferentes disciplinas y campos que por lo general tienen lugar de manera aislada”, afirma Sampeur.
Novedosas particularidades identifican este museo: no posee paredes; derriba tradiciones occidentales; contribuye con el contexto económico, político y cultural de San Agustín. Por tanto, es “único en su clase”, enriquecido por una mezcla de influencias locales e internacionales, expresó Candelario.
De acuerdo con las bases que lo sustentan, explorará y hará confluir cuatro grandes temas: arte, territorio, patrimonio, urbanismo y medio ambiente. En ese sentido, la idea del MAC/SAN sigue la exploración de varias preguntas, entre ellas: ¿Qué puede ser un museo de arte contemporáneo en el siglo XXI? ¿Qué significa para San Agustín? ¿Cuál es la función de una escultura en el espacio público?¿Pueden los artistas proponer vías útiles para examinar el patrimonio y contribuir con su construcción? ¿Qué nuevas perspectivas pueden aportar los artistas a la planificación urbana sustentable? ¿Puede el arte — y un museo— constituir una plataforma experimental y participativa para proyectar el futuro?
El novedoso centro fue concebido en una vieja estructura arquitectónica de concreto y acero —60 x 25 x 8 metros— intervenida por los artistas y ubicada en el centro de San Agustín —exactamente al lado de la funeraria de aquella localidad—. El lugar, perteneciente a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, S.A., ETECSA, se encontraba totalmente abandonado desde hacía cerca de 15 años: hierbas, basuras y el paulatino deterioro del medio ambiente signaban aquella esquelética simiente inmobiliaria con dos niveles, construidos mediante el sistema Girón 1.
Sin embargo, ahora ETECSA ha comenzado a interesarse por este sitio en el que nunca antes había reparado; y lo hace precisamente después de iniciado el jubileo transformador de artistas, curadores, arquitectos, periodistas y estudiantes, de diferentes países europeos y americanos, para contribuir con la materialización de tan noble idea que reúne diferentes prácticas artísticas contemporáneas —desde lo conceptual hasta lo participativo—, con el objetivo de propiciar el discurso crítico del arte contemporáneo, y explorar varios lenguajes en el marco de las artes y la sociedad.
Entre las diferentes formas artísticas que caracterizarán el pluriformalismo del museo se encuentran el MAC/SAN Building, gigante escultura tridimensional (es decir, la estructura arquitectónica); la señalización para una institución del Siglo XXI: seis letras iluminadas —MAC/SAN— que fueron instaladas en la parte superior de la entrada, como referencia a los típicos logos de las instituciones de arte moderno y contemporáneo; las cuales, asimismo, y según Candelario, actúan como elemento de fusión.
La novel entidad explorará las nociones de patrimonio y archivo, e incentivará la escritura de la historia de San Agustín, mediante el diálogo con los habitantes más antiguos. Y sobre la base de los debates internacionales en torno al urbanismo y las ciudades sustentables, los invitados allí propondrán un futuro ecológico para el reparto; asunto en el que incluyen parámetros tales como la intensificación de la producción local de alimentos y la disminución del consumo energético.
Candelario y su equipo invitarán a artistas del video, arquitectos y periodistas a crear programas de televisión. En tal sentido, MAC/SAN TV “transmitirá” localmente mediante memorias USB y será utilizado para la creación de formatos innovadores, manipulaciones inteligentes y filtrados artísticos a través del videoarte, que explorarán las relaciones entre arte, medio ambiente, territorio y patrimonio. Enhorabuena, MAC/SAN.



