Capriles quiso robarse las misiones sociales
El candidato a la presidencia por la oligarquía venezolana Henrique Capriles quiso apoderarse de la autoría de las misiones sociales desarrolladas por el presidente Hugo Chávez y la revolución bolivariana, pero el fogonazo le lanzó la pólvora caliente en la cara.
Con malicia y peores intenciones, Capriles había estado haciendo campaña electoral opositora con el alegato de que mantendría las misiones de Chávez, pero hace unas semanas quiso ir más lejos para apoderarse del “derecho de autor” de la acción social del Gobierno bolivariano y presentó una iniciativa en la Asamblea Nacional (AN) para convertir en leyes todos esos planes a favor de la población de menores ingresos.
Con esta acción, don Henrique Capriles Radonski buscaba votos, votos que se le alejan cada vez más, según aparece cada nueva encuesta sobre las intenciones de los venezolanos, en fuga de las filas de la derecha.
La AN, donde el Partido Socialista Unido de Venezuela tiene mayoría absoluta, rechazó la propuesta de la derecha y desató la ira opositora.
La prensa derechista cayó sobre el Gobierno bolivariano como un vendaval, porque su estratagema fue desmontada con una sola andanada artillera política del mandatario de Venezuela, ya ducho en las confrontaciones con sus enemigos, a los que venció, con el pueblo, hasta en el golpe de Estado de 2002.
El Nacional, El Universal y lo más grueso de la prensa antichavista comenzaron a atacar la iniciativa de hacer constitucionales las misiones, con lo cual quedaban blindadas para el futuro, y llevó al ridículo al abogado Juan Rafalli, quien quiso atacar en profundidad la enmienda o reforma constitucional, al decir que el carácter de las misiones "ya está previsto en la Constitución de 1999, es más estaba previsto en la de 1961, en todo lo que significa el deber que se le impone al Estado de cumplir con las cargas sociales y el apoyo al desarrollo de la sociedad y en especial a al gente que tiene menos recursos". ¿Y cuándo esos gobernantes cumplieron ese mandato?
Él mismo abogado se hunde, porque si la atención a los pobres estaba recogida en la Constitución de 1961, ningún Gobierno de ricos se preocupó por aplicarla, y la miseria estuvo creciendo hasta que Chávez comenzó a cambiar el panorama venezolano cuando asumió la presidencia en enero de 1999.
El Presidente fue mucho más inteligente que Capriles, pues impidió que le robaran la autoría de las misiones, y aunque Rafalli lo acusó de realizar una maniobra política en medio de la campaña electoral, con eso hundió más a Capriles, el primero en usar los instrumentos de la revolución bolivariana para los fines inconfesables de la oligarquía venezolana.
Otro abogado, con participación en la redacción de la Carta Magna bolivariana, Tulio Alberto Álvarez, descarga su furor contra Chávez y señala, según El Nacional, que la verdadera intención del presidente Hugo Chávez no es blindar estas figuras, que se han convertido en el estandarte de su política social de gobierno, sino introducir otros temas que la gente votaría masivamente junto a la boleta del PSUV.
Simplemente la reacción de Chávez, ante la maniobra de Capriles Radonski, fue subirle la parada a la oligarquía al plantear por teléfono a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional:
“Ante la demagogia de la burguesía y la sinvergüenzura, a mí se me ocurre que ustedes en la AN tomen la iniciativa de hacer una enmienda o una reforma para incluir las misiones en la Constitución a ver qué dice la burguesía (...) ellos se opusieron a eso de forma iracunda (...) no caigamos en esa trampa. Ellos proponen una ley, salimos con una enmienda. Así se responde políticamente”.
El jefe de Estado le recordó, además, que muchos de los planes sociales actualmente en marcha, entre ellos, AgroVenezuela, Hijos de Venezuela, Saber y Trabajo, tienen sus propias legislaciones y reglamentos, aunque las primeras misiones, por la premura con que se iniciaron para bajar el nivel de miseria de la población marginada, tal vez no tengan sus leyes.
Cuando la AN apruebe una enmienda o reforma, la tendrán, y el 7 de octubre próximo sentirán el peso de la votación popular cuando Chávez vuelva a ser electo presidente.



