Puerto de Santiago de Cuba

Tanto por la vida

Este 8 de junio la suroriental provincia de Santiago de Cuba acogió el homenaje nacional a quienes voluntariamente entregan su sangre a favor de la salud de otras personas, en el contexto de la jornada por el Día Mundial del Donante

Nadie sabe con exactitud si fue cuestión de coincidencia, o si el azar interpuso su pícara e inquieta presencia. Lo cierto del caso es que el 14 de junio parece reservado en el almanaque para los hombres y las mujeres del puerto Guillermón Moncada de la provincia de Santiago de Cuba.

Y es que en esa jornada van de la mano dos celebraciones que les vienen como anillo al dedo: el día del trabajador marítimo portuario y el día mundial del donante de sangre.

A la primera de las festividades le hacen honores con una labor destacada en lo que a operaciones de carga y descarga se refiere, cumpliendo lo pactado con notable eficiencia; a la segunda… bueno, a la segunda le aportan algo más que deseos, al punto de ubicarse entre los mejores centros del país.

Para algunos, tal vez los apegados al pragmatismo, las cifras serían más que elocuentes para avalar tal aseveración: unas 50 donaciones voluntarias de sangre en lo que va de año y cerca de 200 en el 2011, pero realmente ningún número puede redondear la verdadera magnitud que encierra cada brazo extendido, ni cada mililitro del vital fluido entregado sin contemplaciones… que lo digan aquellos a quienes la vida casi se le escapaba en tropel y la sintieron de vuelta justo cuando de púrpura noble y desinteresado se le llenaron las venas.

¿Quién pude decir entonces que esa sangre no tiene rostro, que no tiene nombre?

En primera persona

Yunierki Mojica Colombá : “Yo llegué al puerto muy jovencito -cuenta con voz recia, tanto como su cuerpo todo, a pesar de los 22 años que lleva encima- y de las donaciones había oído hablar muy poco, acá conocí detalles al respecto, me pidieron mi aporte y lo di, desde entonces, en los casi cinco años de trabajo que tengo, estoy presente en cada momento que me solicitan.

“Regularmente, asegura Yunierki, quien se desempeña en el área de tape y amarre, los segundos viernes de cada mes vienen del Banco Provincial de Sangre, establecen aquí mismo un puesto de donación y muchos hombres, además de mujeres, nos chequeamos para dar nuestro aporte.

“Varios son los que me preguntan por qué ese gusto mío por esto –explica con vehemencia quien tiene como norma permanecer en su puesto de trabajo después de cada donación- y mi respuesta es siempre la misma: es una vida que estoy salvando.”

Leonardo Oyarzabal Naranjo: “Lo de donante corre por mis venas pues es una tradición de familia –dice enorgullecido el director de la Empresa de Servicios Portuarios del Oriente- recuerdo incluso que estando estudiando en la antigua URSS un compañero tuvo un accidente, necesitaba una transfusión, y le di mi sangre.

“Ya son 30 años los que llevo en tales menesteres con unas 130 donaciones –confirma quien al frente de los “guillermones” predica con el ejemplo- cada tres meses me presento en el banco que sitúan aquí en el puerto y doy mi aporte con verdadero placer y absoluto convencimiento de la utilidad que tiene.”

Luis Lozano Núñez: “Soy donante desde que tenía 18 años y ya sumo 44 de vida -cuenta este operador de equipos portuarios- así que imagine usted las veces que me he entregado al bien de otras personas, incluso el pasado año me dieron un diploma con el que se reconoce mi actitud a nivel nacional, pero creo que todavía podemos ser mejor estimulados.

“Ahora mismo, acota el guinchero, no tenemos el carné que nos acredita como donantes, y si este es un centro destacado ¿por qué no se hace una entrega especial aquí?

Una suma que multiplica

El mérito de los portuarios santiagueros sobrepasa las fronteras físicas de la rada, en tanto suman a la labor de las donaciones de sangre a trabajadores que interactúan diariamente con ellos, multiplicando así el altruista gesto que los distingue.

Por eso, junto al nombre de los que se emplantillan en el “Guillermón Moncada” brillan con igual valor el de hombres y mujeres de la Aduana, así como de la agencia de seguridad y protección, y la de control de las mercancías (Servitally).

El oportuno chequeo y seguimiento a la salud de todos los trabajadores, especialmente los donantes, se garantiza día a día por el personal del puesto médico, quienes junto a las compañeras del buró sindical, con el apoyo de la administración, crean las condiciones para el buen desenvolvimiento de las donaciones en el puerto, esas que también suman resultados a favor de una provincia que se erige hoy como la más destacada del país en esta loable actitud dar un tanto por lo vida.