Con el salario no se juega

No hay que explicar cuántos contratiempos y sinsabores implica para el trabajador promedio en Cuba no poder contar con su salario, todavía insuficiente, en la fecha en que tiene previsto ingresarlo, para enseguida poder gastarlo, pues de ello depende casi siempre su inmediata subsistencia y la de su familia

Desde hace un tiempo son más frecuentes las quejas que llegan a nuestra redacción de trabajadores que plantean reiterados incumplimientos de las administraciones en cuanto al pago en tiempo del salario.

El problema afecta no solamente a empresas y otras entidades productivas cuya liquidez financiera depende cada día más de la eficiencia de su gestión económica, sino que incluso abarca a unidades presupuestadas, a las cuales el Estado proporciona y asegura sus fondos salariales.

En no pocas ocasiones quienes escriben para referir estas tardanzas en la retribución de los ingresos por su labor —que pueden ser a veces de días, semanas y hasta de meses— afirman que antes de acudir al periódico ya reclamaron en las asambleas de trabajadores o en otras estructuras intermedias del movimiento sindical, sin que el inconveniente tuviera solución.

No hay que explicar aquí cuántos contratiempos y sinsabores implica para el trabajador promedio en Cuba no poder contar con su salario, todavía insuficiente además, en la fecha en que tiene previsto ingresarlo, para enseguida poder gastarlo, pues de ello depende casi siempre su inmediata subsistencia y la de su familia.

La cuestión, sin dudas, constituye una deficiencia grave, porque la postura explícita de la dirección de la CTC es que el salario es sagrado, y nada justifica estas demoras o aplazamientos del pago, por lo cual es imprescindible hacer valer la autoridad del sindicato desde la base hasta su máximo nivel, en función de exigir a las administraciones el cumplimiento en tiempo y forma de esta obligación con sus trabajadores.

Múltiples son las variantes en que esta violación se manifiesta, las cuales abarca desde el establecimiento de plazos de varios días para realizar el cobro —que incluso así no siempre se respetan—, hasta la supeditación del pago a las dificultades económicas, insolvencia, deudas, falta de créditos o cuentas por cobrar, como consecuencia de una mala gestión administrativa y de no utilizar los mecanismos financieros que en tales coyunturas el Estado instituye mediante el sistema bancario para brindar una garantía salarial.

En el caso específico de las empresas, cooperativas y otras entidades cuyos resultados dependen cada vez más de su eficiencia económica, no es inusual que algunos dirigentes administrativos pretendan justificar ante sus trabajadores esa situación de los impagos salariales mediante la errónea atribución de una supuesta “culpa” a las medidas para actualizar el modelo económico cubano.

Esta es una malsana y muy peligrosa justificación que ni los colectivos ni los dirigentes sindicales deben ni pueden aceptar como causa del retraso en el salario, porque precisamente lo que busca el país es una organización que aplique con más rigor los mecanismos económicos y financieros, para conseguir junto con una mayor descentralización de las decisiones, también una exigencia superior en la planificación, empleo y control de todos los recursos.

Otra excusa habitual entre las entidades morosas en el pago, tanto en la producción y los servicios como en el sector presupuestado, son las carencias o debilidades de sus aparatos de economía, contabilidad y recursos humanos, las cuales en la inmensa mayoría de los casos suelen ser la consecuencia de una mala organización del trabajo en esas áreas junto con una pobre atención, chequeo, estímulo y supervisión de su labor por los principales cuadros de dirección.

Y la peor de las situaciones, y no la menos frecuente desgraciadamente, es cuando los colectivos de trabajadores ni siquiera reciben una explicación sobre los motivos que originan los atrasos en el pago de los salarios, y casi pasa a ser un hábito, una norma dentro de la rutina de un centro de trabajo y a veces, hasta de todo un sector.

Tales irregularidades son en definitiva la muestra de una deficiente labor administrativa y, en consecuencia, también de un mal trabajo sindical, pues no es posible concebir una sección de base, un comité municipal, provincial o nacional de un sindicato que no discuta estas indisciplinas con sus contrapartes hasta las últimas consecuencias.

Ello debe ser entonces una prioridad esencial para la labor del movimiento sindical en las actuales circunstancias, cuando el país busca el rescate progresivo de la función social del salario como la principal vía de estímulo al trabajo y para la satisfacción de las necesidades de nuestro pueblo.

Comentarios

Hola..Gracia a dios no me he

Hola..Gracia a dios no me he visto expuesta a esa situación pero le diré que mi esposo hace dos quincena que no dispone de su salario es trabajador de la empresa de citrico Pinar del río y no le han dado información alguna solo no disponemos de ese dinero ..no ha habido ni un sindicato que les responda en cuanto a la situación gracias a mi salario estamos subsistiendo en nuestra vivienda y nada de eso no pasa nada muchos trabajadores se han dirigido hasta el gobierno y nada de nada están próximo a la tercera quincena sin cobrar y nada espero que me de alguna respuesta al lugar donde deben dirigirse saludos Iraida

Este problema no es nuevo, ni

Este problema no es nuevo, ni inherente a una región o provincia del país. De hecho cae en el irrespeto de los derechos de cualquier trabajador. A saber vivimos de los salarios, qué nos dejan si no nos pagan a tiempo o tenemos que reclamar el pago porque no estábamos en la nomina. Lo que se suma a que cualquier trámite precisa de una calma terrible para no infartar con la frialdad que en ocasiones somos tratados. Gran diferencia entre la prontitud de la reacción de los obreros a los llamados de sus administraciones y la necesaria solución de los problemas que enfrentan los dirigidos. Las exigencias de los administrativos rayan en la imposición, los reclamos de los obreros en el desconsuelo.