Falleció el compañero Jesús Risquet Bueno

Cuando se encontraba efectuando una visita a Venezuela, como resultado de una cetoacidosis diabética, dejó de existir Jesús Risquet Bueno, periodista del semanario Trabajadores

Cuando se encontraba efectuando una visita a Venezuela, como resultado de una cetoacidosis diabética, dejó de existir el compañero Jesús Risquet Bueno, periodista del semanario Trabajadores.

Risquet, nacido el 10 de junio de 1950, comenzó en 1990 como corrector de pruebas en ese periódico, y posteriormente integró la plantilla de redactor-reportero. Integró también el movimiento de periodistas blogueros.  

Era graduado en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona como Licenciado en Educación, en  la especialidad Español-Literatura.

Su inesperado fallecimiento ocurrió en un hospital de Maracay, Venezuela.

Llegue a sus familiares, amigos y colegas el mensaje de condolencia de la Presidencia de la UPEC. 

Comentarios

La pérdida de Jesús Risquet

La pérdida de Jesús Risquet ha sido un gran dolor para todos los que tuvimos el privilegio de tenerle como amigo, como compañero.
Nadie podía imaginarse que El Negro, como muchos de sus amigos le solíamos llamar, y a él le gustaba, se nos iría tan pronto y mucho menos cuando estaba pletórico, derrochando energía positiva para todos. Ni física ni mentalmente se mostraba como un hombre de 62 años; era un torbellino de fuerza y agilidad mental, siempre dispuesto a la primera, contagiando su pasión por todo cuanto valiera la pena.
Y qué destacar, que no sepamos ya, de su profesionalidad y cultura, de su afán diario por trasmitir lo mejor de sus conocimientos.
Mucha gente está extrañando su alegría, su risa, su espontaneidad, sus consejos... y sus oraciones y plegarias por todo ser que enfermaba. A mi me está costando no verle en el Facebook; abro mi página y aún creo que voy a leer sus acertados comentarios, sus chistes, ver sus fotos... La vida es cruel, ¡mira que quitarnos a Jesús!
Cuando pienso en él, imagino que se ha ido enfadado porque no era su momento. Amaba mucho la vida, a su familia, a sus amigos y nunca nos hubiera querido lastimar ni con su propia ausencia. Como también amaba tanto a Dios, creo que por la sola razón de estar a su lado es que reposa en paz, sin enfado, sin tormento.
Vivió a tope, como quiso, con energía; supo conquistar y mantener, algo difícil para muchos; concilió y aconsejó y, como excelente amigo, se llevó confesiones de quienes siempre confiaron en él.
Yo escribiría su epitafio así: 'Me les he adelantado. Si me necesitan, estoy aquí'

El fue mi profesor de

El fue mi profesor de literatura y espanol, en la decada del 1970, es y sera mi profesor preferido....des\eo que DIOS lo guarde en su gloria.