Waco, un timonel histórico
El pasado 14 de marzo, Roberto Waco Ojeda cumplió 70 años y sigue en su natal Varadero, donde vino al mundo gracias a una partera. De hablar rápido, pero preciso, el otrora timonel de nuestras principales embarcaciones de remo está igualito: 1,57 metros de estatura y 110 libras de peso. En una hora repasó su vida, como si toda la historia pudiera atraparse en sus palabras.
Guaco o Waco
Eso se lo debo a mi abuelo, que cuando yo tenía dos años y era muy majadero dijo: “Tú eres un Guaco cualquiera”. Y ahí se quedó el sobrenombre. Ahora en la prensa lo ponen con W, pero antes lo escribían con G, porque guaco es una planta medicinal y un bejuco también. Nadie me conoce por Roberto, todo es: Waco, Waco.
Las regatas en Varadero
El remo viene por tradición, por Varadero. En días de regatas, mi abuela me levantaba temprano, tomaba un vaso de leche e iba para la playa. Eso era un acontecimiento aquí por la cantidad de público que se congregaba desde la arrancada hasta el final. Hasta 1958 eran sobre 1 500 metros, luego se alargaron 500 metros más. Se discutía la Copa Cuba, que entregaba el presidente de la República.
Debut oficial con triple corona
Un buen día, los remeros hablaron conmigo y me dijeron que tenía buen físico para ser timonel. Eso fue en 1957, cuando integro por primera vez el equipo del Club Náutico de Varadero. Ya en 1959 participo por primera vez en competencias oficiales y ganamos la triple corona: en Santiago de Cuba la Copa Sierra Maestra; en Cienfuegos la Copa Presidente y en Varadero la Copa Cuba.
Los primeros pasos de un timonel
El primer entrenador que tuve fue un estadounidense que había sido timonel en una universidad. Lo contrataron para que trabajara aquí dos meses porque antiguamente solo entrenábamos 3 o 4 meses al año. Él me enseñó la chispa del timonel, que no puede ser una persona tranquila y tiene que estar en todos los pedacitos de la regata, vigilando siempre al contrario y dando ánimo a su gente.
Secreto y tácticas
En el entrenamiento velaba porque cada remero hiciera la misma fuerza y corregía también algunas cosas, en dependencia de la táctica que íbamos a utilizar. El timonel tiene que estar analizando todo el tiempo a su tripulación y a los contrarios. A veces incluso hay que hacer cosas para despistarlos. Por ejemplo, yo le decía a mis remeros: cuando diga 10 bogas fuertes, quiere decir, que en lugar de 10 vamos a ser 20, pero el rival que me escuchaba pensaba lo contrario. Eso sucedía mucho cuando competíamos en América.
Los Panamericanos de 1991 y Fidel
Los tres oros de esos Juegos me los entregó Fidel. Como en el doble se timonea acostado delante, cuando salgo a la balsa para recibir la medalla Fidel me dice: “Ven acá, chico, donde tú estabas metido, que yo veía solo dos remeros y ahora son tres”. Ahí tuvimos que llevarlo al bote para explicarle por qué iba acostado. En el ocho con timonel se hizo un verdadero tiempazo: 5:38.75. Primero, hubo una arrancada en falso de los peruanos y cuando volvíamos a situarnos oigo por el audio que había llegado Fidel. Le digo a Lorenzo Díaz: “oye, aquí no hay nada para nadie hoy”. Y así fue.
El quinto lugar olímpico
Eso fue en Barcelona 1992, en el doble con timonel, con Ismael Carbonell y Arnaldo Rodríguez. Pudimos haber terminado cuarto, pero hubo un problema un día antes con un remo, y lo digo ahora no para justificar el resultado. Interiormente sabía que era difícil, aunque les transmitía a ellos que sí podíamos ganar medallas. Y quedamos a tres segundos del tercer lugar. Fue histórico.
El remo cubano hoy
Me parece que hay poca participación internacional y es necesario competir con los mejores. Hemos tenido entrenadores alemanes, checos, y es posible que nos falten métodos más actualizados de los que existen en el mundo. El remo cubano ha decaído un poco. Me parece que había un poco más de combatividad antes.
La fama…
La mayor alegría es que la gente me salude y nos pongamos a hablar de deporte. Soy Hijo Ilustre de Varadero. Además, fui delegado del Poder Popular. No soy famoso, quizás popular.
El tiempo apremia porque Waco está cocinando calamar en su tinta, una de sus comidas favoritas. Junto a su esposa, sus dos hijos y tres nietos, este hombre es imprescindible en el remo cubano o como lo definiera un colega: “un timonel histórico”.



