Fin de curso
Aún cuando para muchos el curso escolar ya terminó, esta semana los ministerios de Educación y Educación Superior se proponen realizar los resúmenes de un período lectivo que no ha sido menos fatigoso que los anteriores.
Se trata de una esfera que presupone un personal cada vez más capacitado, profesionalmente acorde a las exigencias actuales; de un ámbito donde siempre hay mucho por hacer. No obstante, los objetivos trazados y las deficiencias detectadas, en ambos sectores, permitirán delinear estrategias y avanzar con mayor eficacia.
En la etapa que ahora estamos dejando atrás, el énfasis del sistema educativo cubano —luego de transformaciones puestas en práctica desde hace unos años— estuvo en la elevación de la calidad del proceso docente-educativo, lo cual requirió el perfeccionamiento de currículos y planes de estudio.
La educación en valores constituyó un objetivo de primer orden, teniendo en cuenta su contribución a la formación de ciudadanos patriotas, antimperialistas y, de igual manera, se prestó especial atención a la formación laboral para crear en los escolares conciencia de productores y no de consumidores.
Algunas de las prioridades en la enseñanza técnica y profesional (ETP), que se mantendrán para el próximo curso, están relacionadas con el seguimiento y control a las aulas anexas (más de 4 mil en todo el país); la preparación pedagógica de los especialistas de la producción y los servicios vinculados a la docencia, y la formación de obreros calificados, sobre todo en especialidades agropecuarias, mecánicas y de construcción.
Un objetivo —sin los resultados esperados— es el relativo a la superación y formación del personal docente necesario en cada provincia y municipio; recogido por su trascendencia en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido, aprobados durante el VI Congreso.
Al respecto se han puesto en práctica diversas iniciativas, y fortalecido la labor de formación vocacional y orientación profesional pedagógica. Sin embargo, la problemática transita desde las aspiraciones individuales de los alumnos por estas carreras, la baja efectividad de las acciones que se desarrollan en los centros para incentivar la incorporación, así como la insuficiente información que se les ofrece a los estudiantes y a sus familias sobre esta profesión.
De ahí que el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte en cada uno de sus plenos y asambleas analice el tema de la cobertura docente, las causas que inciden en el éxodo, en el personal inactivo, y exhorte a transformar esta situación a partir del ejemplo cotidiano de quienes están en las aulas, que también merecen respeto y reconocimiento, siempre y cuando se lo ganen con su trabajo.
Lograr estudiantes comprometidos con los principios revolucionarios, y un claustro preparado y de excelencia, han sido de las principales prioridades del Ministerio de Educación Superior (MES).
Rodolfo Alarcón Ortiz, titular del ramo, insistió en más de una ocasión durante el presente período lectivo que no hay nada más importante para un universitario que estudiar para aprender a fondo y egresar lo más preparado posible.
Esto, lógicamente, tiene un componente institucional, y no se trata de echarles la culpa a los jóvenes, sino que la educación superior tiene la responsabilidad de transformar la herencia negativa —en cuanto al estudio— que ellos traen de enseñanzas precedentes. Sobre este aspecto laboran los dos ministerios; de ahí que este año los resultados en las pruebas de ingreso hayan sido superiores.
“En la universidad si no se estudia no se es exitoso, y ese principio el alumno debe asimilarlo desde el primer día de clases”, subrayó el Ministro.
De igual manera, esta institución está llamada, cada vez más, a desempeñar un rol activo en la solución de las principales dificultades (de índole alimentaria, económicas y de servicios, para poner algunos ejemplos), que afectan a las provincias.
Por eso una condicionante esencial de estos tiempos es que las matrículas se correspondan con las necesidades territoriales, lo cual reportará después un empleo seguro.
Hoy, el fin de curso ya es una realidad. Seguramente, nuestros educandos enriquecieron saberes, y maestros y profesores, educadores todos, encontraron nuevas alternativas en aras de solucionar los crecientes problemas que impone la práctica educativa contemporánea.


