Con servicio propio
Quien observe el quehacer en el taller de relojería La Universal, ubicado en el municipio capitalino de Centro Habana, no percibe a simple vista el cambio. El mismo inmueble, prácticamente los mismos operarios, similar disposición… solo que con una relación laboral diferente a la que tradicionalmente mantenían mientras que pertenecieron a la empresa estatal.
“Como en muchos lugares del territorio, la mayoría de los trabajadores de la unidad básica municipal de servicios, ahora incluidos en otros modelos de gestión, derivaron hacia el sector no estatal”, comentó Mariela Linares Collazo, al frente del departamento contable de esa entidad.
Uno de ellos es Ramón Benítez Montalvo, reparador de espejuelos, quien desde hace una década labora en el combinado de servicios Hanoi, del mismo municipio, y ahora tiene arrendado allí un metro cuadrado de espacio donde mantiene igual servicio, pero por cuenta propia.
Quizás sea el de más antigüedad en el lugar. “Somos diez por el momento, pues debemos arreglar la parte de atrás del local, ahora en mal estado”, comentó, para añadir que todo el colectivo tiene firmado los contratos correspondientes, contribuye a la seguridad social y cumple con las obligaciones fiscales. Además de su servicio, allí coinciden el de relojería, reparación y llenado de fosforeras, zapatería, cerrajería, plomería, fotografía y joyería.
En varios centros del territorio, optaron por mantener la actividad tradicional, como es el caso de las unidades Neptuno y La Nueva, en reparación de calzado, mientras que en otros alternan en dos o más actividades.
Cuentan los de Hanoi que se aprestan a pintar de nuevo el local, y tienen previsto arreglar puertas y sustituir el falsotecho. Al decir de varios trabajadores, si la calidad del servicio es importante, también lo es una buena imagen. Mientras observo al joyero acudir solícito al encuentro de un cliente para ver lo que necesita.
Rafael Alarcón Socorro, reparador- llenador de fosforeras, afirmó que ya tiene mejores condiciones de trabajo, puesto que anteriormente laboraba en otros dos puntos a la intemperie y en el actual no tiene hacinamiento.
Más allá de peluqueras y barberos
Son los modelos de gestión que avanzan en el sector de los servicios, conforme a lo establecido en el lineamiento 308, de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
Todo comenzó en el año 2009 de forma experimental. Primero fue la actividad de peluquería, barbería y manicure en locales de uno a tres sillones, lo que posteriormente se extendió, en diciembre del 2011, a los de más de cuatro capacidades.
Siempre fueron locales estatales y trabajadores de servicios del sistema de Comercio Interior. Ellos arriendan espacios en su entidad, que permanece en propiedad estatal, pagan sus tributos correspondientes, se mantienen afiliados a la seguridad social, y se convierten en trabajadores por cuenta propia, fórmula que beneficia a muchos.
En el caso particular de la actividad de peluquería, barbería y manicure, solo se excluyen de estas formas de gestión, por el momento, los centros e institutos de belleza, que permanecen en el sistema del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN).
Paulatinamente se han incorporado otras actividades, primero de forma experimental en determinados territorios, para después generalizarlas.
“Actualmente suman 44”, explicó Anaday Ceballos Ricardo, especialista de modelos de gestión del MINCIN, con la misma fórmula que para las de peluquería, barbería y manicure.
Exceptuando esta última, mayoritaria por el momento, las otras más representativas, al cierre de junio último, son los relojeros, zapateros-remendores, parqueadores, reparadores-llenadores de fosforeras, y reparadores de artículos de joyería. “Actualmente existen en todas las provincias”, precisó la especialista.
Reiteró que los talleres y puntos de servicio del programa de ahorro energético se mantienen dentro del sistema estatal, aun cuando hoy en ocho provincias, entre las que se encuentran La Habana, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Holguín, por ejemplo, existen mecánicos de enseres menores y electrónica que laboran por cuenta propia en espacios arrendados.
En este sentido, los modelos de gestión avanzan en el sector de los servicios, algo que necesita la actualización del modelo económico cubano.



