Juegos Olímpicos Londres 2012

El segundo oro del Coloso de Herradura

Mijain López demostró no tener rivales hoy en el mundo, en lo que constituyó su segundo título olímpico

Poco después de que Mijaín López Núñez se coronara campeón en Beijing una bella muchacha, recién graduada de teatro y ferviente admiradora de lo mejor de la cinematografía universal, me comentó que si el afamado director Ridley Scott hubiera presenciando el programa de lucha de la cita asiática, probablemente emergería de su fértil imaginación una segunda parte de su laureado filme Gladiador.

“No tengo dudas, afirmaba entonces la joven pinareña cual guionista de la célebre escuela Actor`s Studios, que de Scott observar a Mijaín estará pensando en él para emprender la zaga de su película.
Claro -remataba como si formara parte del team del también responsable, entre otras cintas futuristas de Alien, el octavo pasajero, brillantemente interpretada por Sigourney Weaver, y Blade Runner- no haría girar la urdimbre dramática en torno al general Máximo, encarnado con solidez por el australiano Russell Crowe, ni a las traiciones orquestadas por el malévolo Cómodo, asumido con organicidad por Joaquin Phoenix; sino que hilvanaría la narración tomando como epicentro la figura del guerrero africano. Por supuesto que esta vez el actor Dimon Hounsou se quedaría fuera, ante la fuerza indetenible de mi coprovinciano”.

En las últimas horas recordé la fabulación de mi amiga, embelesado con las nuevas disertaciones del gigante de ébano de la lucha grecorromana. Estoy seguro que la mayoría teníamos la certeza de que el vueltabajero obtendría en la capital británica su segunda corona olímpica, no obstante algunas preocupaciones surgidas luego de que en el pasado campeonato del orbe, celebrado en Turquía, López quedara con la presea de plata, al caer sorpresivamente en la final ante el anfitrión Riza Kayaalp.

Nunca ha sido práctica de los deportistas antillanos, ni de sus preparadores, justificar las derrotas pero, en honor a la verdad, en esa ocasión el ídolo de Herradura, poblado enclavado en la más occidental de las provincias del archipiélago, compitió lesionado de una rodilla, lo que le impidió cumplimentar todas las etapas de entrenamiento previstas.

Para el certamen londinense el carismático atleta, cumplirá 30 años de edad el próximo 20 de agosto, emprendió un adiestramiento especial, que le permitió arribar a la contienda en plenitud física y mental.

El monarca planetario de las justas acogidas por Budapest, en el 2005; Bakú `07, Herning, `09 y Moscú, en el 2010 -además de medallista de plata en Guangzhou `06 y en la ya mencionada lid de Estambul en el 2011- evidenció desde su primera salida al colchón, que la división de los 120 kg solo tiene un rey.

Daba lo mismo que los oponentes fueran egipcios o georgianos; asiáticos, bálticos o de cualquier otra latitud, pues en verdad ninguno, absolutamente, está capacitado para doblegar al miura caribeño.

Es cierto que la semifinal frente a Kayalp, por la concepción del organigrama ambos transitaban por la misma senda, se presentó como el combate decisivo pero, para alegría de toda la nación, el nuestro impuso un tren de pelea desde el comienzo, que le permitió vencer inobjetablemente al prometedor deportista. La disputa por el oro, independientemente de que no lo aceptara el colectivo técnico del estonio Heiki Nabi, era, a todas luces, crónica de un triunfo anunciado para el porta estandarte cubano.

Por cierto Mijaín obtuvo por segunda vez consecutiva el ansiado galardón estival, en ambos casos fungiendo como abanderado de la delegación. En ese sentido solo ha sido superado por el inmortal Teófilo Stevenson, que asumió tal honor en Múnich `72, Montreal `76 y Moscú 80, y en todos los casos respondió ciñéndose el cetro. El también grequista Héctor Milián  y el boxeador Félix Savón pasearon la enseña nacional en Barcelona `92 y Sídney `00, respectivamente, conquistando los dos el metal áureo.

Creo que la opinión de mayor valía, sobre la actuación del nuestro, llegó en boca del excepcional atleta ruso Alexander Karelin –indiscutiblemente el mejor luchador de la historia a partir de sus tres trofeos bajo los cinco aros, unido a una de plata, y sus nueve preseas doradas en porfías globales- quien sonriente expresó a las cámaras de la televisión: “Mijaín tiene condiciones físicas insuperables. Hizo una pelea muy concentrado. Es un verdadero campeón olímpico. Es sin dudas el mejor luchador del mundo. ¡Viva Cuba!”.   

Con la soberbia demostración de este lunes (el fornido gladiador no permitió le marcaran puntos, hazaña que igualmente logró en el torneo mundial de hace dos años) Mijaín se erige como émulo de nuestro Ramón Fonst Segundo, que en los Juegos Olímpicos de Saint Louis, en 1904, -justa en la que se embolsó tres preseas doradas en los eventos individuales de espada y florete, y en el certamen por equipos de esta última arma- implantó un récord, todavía imbatible, de 24 asaltos sin ser tocado.

Merecido privilegio el de Cuba al contar en dos centurias diferentes con colosos de tal magnitud. Al hermano de  Michel, ganador de la medalla de bronce como pugilista en Atenas `04 en la categoría de más de 91 kg, no le importó haber sido afectado por molestias, que lo condujeron a una operación en el codo derecho, antes de la convocatoria mundialista danesa. Como tampoco el hijo de Filiberto, de apenas 17 años, se amilanó el jueves 14 de junio de 1900, teniendo que tocar tres veces a Louis Perré para convencer a los jueces, dejando atónitos a los parisinos en los Jardines de las Tullerías.

¡Touché por el bicampeón grecorromano! ¡En garde para custodiar los cimientos desde los “cuatro puntos”, que nos legara nuestro Dartagnan insuperable!