Cuentan las narradoras
Fresca, lozana, atractiva, es la literatura que se escribe hoy, en Cuba, para el público infantil y juvenil. Nacida, como movimiento, hace poco más de medio siglo, su catálogo exhibe, en la actualidad, una riqueza, diversidad y solidez que no todos los países de mayor tradición en el género pueden mostrar.
Así lo confirma la lectura del volumen titulado Las cuenta cuentos (Editorial Gente Nueva, Colección Juvenil, 240 pp). Una obra que, con selección, palabras iniciales y notas de Magaly Sánchez Ochoa, agrupa relatos de narradoras cubanas dedicados a quienes son la esperanza del mundo.
Una colección que presenta, en dos secciones, sesenta y tres textos, de igual número de creadoras. Son escritoras de diversas generaciones, estilos, tendencias, escuelas, quienes proponen narraciones de diferente carácter y alcance, todas entrelazadas por el interés de motivar la curiosidad de niños y jóvenes.
Autoras de imprescindible presencia en las letras insulares para los pequeños –como Dora Alonso, Nersys Felipe, Excilia Saldaña y Celima Bernal— aparecen en estas páginas junto a narradoras de más recientes promociones –entre ellas, Yanira Marimón, Yannis Lobaina, Marcia Jiménez Arce y Yorqueidis Acosta.
Como una novedad, Magaly Sánchez Ochoa incluye en Las cuenta cuentos varios textos firmados por narradoras orales –como Mayra Navarro, Elvia Pérez Nápoles y Loreley Rebull León—, quienes se convierten en fehaciente testimonio del valor que alcanza, a lo largo de la historia de la humanidad, la palabra a viva voz.
Los cuentos de esta recopilación, como explícitamente queda aclarado, están dirigidos a niños pequeños y a otros de más edad. De ahí que la selección se mueva en un ambicioso espectro temático. Se reúnen desde esas historias plenas de la más fantasiosa imaginación, hasta esos relatos que abordan conflictos y problemáticas presentes en el mundo contemporáneo.
Las cuenta cuentos es la primera selección preparada por Magaly Sánchez Ochoa (Holguín, 1940). Narradora, poeta, periodista, promotora, atesora una valiosa y galardonada obra, fundamentalmente encaminada a niños y jóvenes, que la convierten en una de las más representativas voces dentro de la actual literatura infanto-juvenil cubana.
Entre sus libros publicados aparecen los cuadernos de cuentos Tatarí, la pandilla y yo (1994), Premio La Edad de Oro 1991 y Premio La Rosa Blanca 1995, y El príncipe que jugaba a las casitas (2005); así como las noveletas Ámame, Claudia (2004), Premio La Edad de Oro 2003 y Premio La Rosa Blanca 2005, y La Rosa Azul de los Mares (2009).
Las narraciones reproducidas en Las cuenta cuentos, en su mayoría inéditas, proponen no sólo una amena y enriquecedora lectura. Esta selección, de indudable trascendencia, es muestra del rumbo que, de seguro, tomará, en el tiempo por venir, la literatura pensada y creada hoy, en la mayor de Las Antillas, para el exigente lector infantil y juvenil.



