Tercer premio: Canastas desde el banquillo

No puedo creer que tenga frente a mí a Miguel del Río, un entrenador que estuvo entre 1984 y 1998 trabajando con el equipo Cuba de baloncesto femenino

No puedo creer que tenga frente a mí a Miguel del Río, un entrenador que estuvo entre 1984 y 1998 trabajando con el equipo Cuba de baloncesto femenino. Un hombre que posee el Botón Olímpico que concede el COI, la Distinción Mártires de Barbados, y la condición de estar entre las 100 personalidades del baloncesto cubano otorgada por el INDER y la federación de ese deporte en el 2005, con motivo del centenario de la práctica de este en el país. 

Un cubano tranquilo que sale poco de su casa en la calle San Miguel, de Santa Clara, y que adora a sus perros Maná y London. Voy directo al grano, y le pregunto por sus incursiones olímpicas:

¿Cómo recuerdas Barcelona 1992?

“Fueron unos Juegos muy buenos desde todo punto de vista. Fui como segundo entrenador, el primero era Manuel Pérez. Veníamos de obtener bronce en el mundial de Malasia en 1990, y allí obtuvimos cuarto lugar. La competencia fue muy pareja porque había muchos equipos de calidad, como Estados Unidos, China, Australia, Brasil, las checas y las soviéticas.

“Recuerdo que perdimos con China discutiendo el bronce. No olvido tampoco las buenas actuaciones de algunas jugadoras nuestras como Leonor Borrell, Regla Hernández y Dalia Henry”.

Cuba obtiene el sexto lugar en Atlanta 1996. ¿Qué me puede decir de esa cita olímpica?

“En Atlanta ya era el primer entrenador, y cumplimos con el pronóstico que llevábamos, quedar en el sexto lugar. No por justificar el resultado pero tres meses antes de la competencia perdimos a tres figuras claves del equipo por lesiones y problemas familiares: Leonor Borrell, Liset Castillo y Regla Hernández. Si ellas hubieran asistido, el equipo hubiera mejorado el lugar obtenido porque se trataba de tres regulares. Aquí perdimos en el cruce de cuartos contra Brasil, quien fue finalmente subcampeón olímpico. Después le ganamos un buen partido a Italia, y por el quinto lugar perdimos frente a Rusia”.

Hago una pausa en este momento del diálogo y le pido que me hable de la excelente labor de Yamilé Martínez en Atlanta.

“Me alegro que preguntes sobre Yamilé pues todo el mundo recuerda que fue la líder anotadora pero nadie sabe que jugó todo el torneo con una intoxicación severa, y tenía que recibir medicamentos antes del comienzo de cada partido por lo hinchada que estaba. En esas condiciones promedió 20 puntos por encuentro, y estuvo entre las más destacadas en los rebotes. Realmente lo que hizo fue fenomenal. Solo una atleta extraclase puede hacer algo así”.

¿Qué otros detalles más allá de las competencias recuerda de Barcelona y Atlanta?

“Nunca olvidaré el recibimiento que hizo Fidel a la delegación cubana que participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Me conmovió profundamente la invitación para participar en la tribuna por los festejos del Acto Central por el 26 de Julio, celebrado ese año en la provincia de Cienfuegos.

“Tampoco olvido la despedida de la delegación cubana a Atlanta en el Consejo de Estado. Fidel conversó mucho con nuestras integrantes del equipo, el cuerpo de dirección y el comisionado nacional. Nos preguntó sobre el comportamiento de la preparación y el posible lugar a alcanzar en dicha competencia, manifestándole que el equipo cumpliría con las metas propuestas de ubicarnos entre los 6 primeros lugares de los juegos, y así lo hicimos”.

Después Miguel del Río asiste al Campeonato Mundial de Alemania en 1998, y al regreso abandona la dirección del equipo nacional. En 1999 dirige en la Liga Profesional de Colombia con el equipo San Andrés, y al regreso en el 2000 es designado unos meses como jefe técnico de la comisión nacional de baloncesto. Después parte cinco años y medio a Guatemala para dirigir a la selección nacional femenina de este país. Regresa en 2006, y vuelve a Villa Clara hasta que se retira en diciembre de 2011.

Le pido su opinión sobre el baloncesto femenino cubano actual, y con esa vasta experiencia me asegura que hay que ir en búsqueda de atletas altas para tener posibilidades objetivas de volver a los primeros planos del baloncesto mundial. Ataco al aro por última vez y me plantea una buena defensa:

¿Se siente olvidado Miguel del Río?

“En este momento mantengo buenas relaciones de trabajo con la comisión nacional y el INDER, aunque sí creo que se pudo explotar más mis conocimientos y experiencia en función del baloncesto actual”.

Sin duda, Miguel del Río López es un gran olímpico cubano que encestó desde el banquillo importantes canastas en la época dorada del baloncesto femenino cubano.