Nuestros adolescentes… ¿por qué fuman?
Las encuestas responden: por imitación y por sentirse mayores. A ninguno le gusta su primer cigarrillo, pero es un signo de falsa madurez superar los primeros mareos y continuar fumando.
Mira a un adolescente que fuma y analiza:
- Sus amigos son fumadores.
- Los padres no supervisan tanto su vida como lo hacen otras familias.
- Tiene un rendimiento escolar más bajo de lo normal.
- Participa en pocas actividades extraescolares, especialmente de tipo deportivo.
- No tiene percepción negativa del tabaco.
¿Y qué puede suceder después? Porque el tabaco no solo tiene efectos a largo plazo. También provoca algunos efectos muy desagradables que se pueden convertir en buenas razones para que tu hijo deje de fumar:
- Ocasiona dolores de cabeza y disminuye la concentración.
- Dificulta la respiración y la práctica de deporte.
- Disminuye la elasticidad de la piel y produce arrugas.
- Favorece el acné y provoca cansancio.
- Impregna mal olor en las ropas y propicia la aparición de manchas en los dientes.
Tampoco hay que olvidar las cuestiones más graves, como son los problemas cardiacos (infarto, angina de pecho), enfermedades crónicas del aparato respiratorio (bronquitis, enfisema), causa el 30 % de los cánceres (pulmón, traquea, laringe...), úlcera de estómago y múltiples problemas circulatorios.
¿Cómo ayudarle a abandonar ese dañino hábito? Los expertos recomiendan decirle que debe dejarlo de golpe, que elija una fecha especial procurando que no sea una época de exámenes.
- Si le apetece un cigarrillo después de comer, dile que se levante nada más terminar y que quite la mesa o dé un paseo.
- Dale mucho líquido, sobre todo jugos de frutas y ofrécele comidas ligeras, sin demasiado condimento.
- Si con la voluntad es imposible dejar de fumar, ¿qué hacer? Hablar con su médico que le podrá ayudar. Recuerda que en cada área de salud hay programas para deshabituación del tabaco.


